El PGA Tour y Estados Unidos cada vez más se lleva la atención en el golf mundial, pero hay un lugar donde tiene reino ni sucursal. Europa (más preciso en Gran Bretaña) fue, es y será golf. Ellos son los pioneros y allá se refleja cómo realmente se juega este deporte.
Un poco de esto se vio recientemente en la Ryder Cup, donde Europa aplastó a Estados Unidos con una diferencia de siete puntos. Así, ojo con este dato, acumuló seis triunfos consecutivos como local. Los norteamericanos no ganan como visita desde 1993. 15 años de sequía y tiene que haber un por qué.
En el fondo, a Estados Unidos se le cae el escupo en la cara. Una de las razones de la impecable racha de los europeos es que sabe jugar en suelo norteamericano y por supuesto, de local. Como el país americano se lleva gran parte de la atención, la mayoría de los jugadores saben pararse en esas cachas. Sergio García, Justin Rose,  Paul Casey, Rory McIlroy, Jon Rahm, Ian Poulter, Henrik Stentson no solo juegan en el PGA Tour, pues parte de su calendario está dividido con el European Tour. Considerar, además, que Noren empezó el año participando en torneo del máximo circuito planetario, igual que Molinari y Fleetwood. Solo Olesen y Hatton tienen casi total presencia en Europa
Estados Unidos, al contrario, tiene escasa participación en el viejo continente. Solo un par torneos.,contados con una mano, jugaron en el European Tour durante esta temporada. Brooks Koepka, que empezó su carrera por esas tierras, tiene más experiencia. El resto, poco y nada (salvo Woods y Mickelson). Spieth, por ejemplo, solo pisa ese continente para jugar The Open. ¿El resultado? Nunca ha ganado en sus dos participaciones en singles de la Ryder Cup como visitante.
¿Entonces, qué sucede? La mayoría de los jugadores norteamericanos apuestas por el juego largo, pegando un drive que, en el caso de caer en el rough en Estados Unidos, no importa porque su pelota sigue en juego. En Europa no. En los rough, y especialmente en Le Golf National, no hay escapatoria. La mayoría de los norteamericanos se vieron complicados en ese sentido durante esta semana.
No hay que descubrir el fuego para saber que esta es una de las razones de la poca efectividad de Estados Unidos en Europa. Y es cierto, además, que los locales plantean estrategias para provocar esta problemática. Esta semana pusieron la cancha a su antojo y cada jugada del capitán Bjorn no fue casualidad.
El capitán de Europa mezcló experiencia y juventud en un equipo donde todos aportaron con al menos un punto. Olesen, que parecía el flaco del grupo, aplastó a Spieth. Pero el gran acierto de Bjorn fue la pareja de Fleetwood / Molinari. El gran reto de un capitán Ryder Cup es generar química y eso, al contrario de Furyk, lo logró con esta pareja que ganó todo. El inglés llegó para quedarse, mientras que el italiano aportó con cinco puntos en total, ganando todos sus partidos.
No hubo una figura resultante, porque en teoría fueron todos. Desde los nombrados Fleetwood y Molinari, se destaca la potencia figura de Sergio García, quien se convirtió en el jugador que más puntos ha ganado en la historia de la Ryder Cup con 25 en total . O la de su compatriota, Jon Rahm, que en su primera participación derrotó a Tiger Woods, justo cuando este venía de ganar después de un largo tiempo.
El siempre Stenson lo hicieron jugar poco, pero respondió con tres puntos en sus tres intervenciones. Gigante. Mismo adjetivo para Poulter, que no arrugó ante al inmenso ataque de Dustin Johnson, y lo derrotó en el 18. Rory McIlroy quedó en deuda, pero finalmente es uno de los que más aporta: se pone la camiseta de una manera que sin él no hay emoción ni garra.
El triunfo fue de Europa y gracias a su destreza ganaron. Pero también Estados Unidos dio ventaja. Furyk planteó mal el equipo y para los singles ya era tarde. Se equivocó en no volver a juntar a Spieth y Reed, una dupla que sacó chispaz en la última Ryder. Aunque Spieth / Thomas fue la pareja más potente, Capitán América nunca se pudo entenderse con Tiger y además, seamos objetivos, a Thomas le ponías a cualquiera y rendía.
De hecho, Thomas fue el punto alto del equipo. Woods, al contrario, el más bajo. Mala semana para el californiano que no sumó puntos, lo mismo para Fowler. Se destaca la presencia de Finau y Simpson, dos que respondieron y donde Furyk se dio cuenta sobre el final que fue un error colocarlos poco en los dobles.
En resumen, aunque Estados Unidos tenga todas las figuras del nivel mundial (según el ranking), Europa está cada vez más potente. Para el 2020, ojo, tendrá a juradores que madurarán en el tiempo y otros, los experimentados, con más Ryder en el cuerpo, porque hablamos de un plantel que solo ha recibido una derrota en cinco versiones. No hay más que hablar.