La paciencia le dio la razón. Antonio Costa terminó ayer la primera ronda del Joburg City Masters con un cuádruple bogey. Y se focalizó para hacer borrón y cuenta para hoy. ¿El resultado? Un completo 68 (-4).

En la segunda jornada del torneo organizado por el Big Easy de Sudáfrica y Mena Tour, el chileno se las ingenió para hacer la tercera mejor tarjeta del día. Así su nombre saltó del puesto 57º al 12º y se mete de lleno para quedar entre los mejores en la última ronda de este miércoles. Y en una de esas ganar, quién sabe.

“Fue muy tranquilo el día. Partí bogey-bogey, pero sabía que si me desesperaba no iba a poder terminar bien. Y de ahí para adelante jugué sólido todo, en especial el putter”, señala el golfista.

Así es, le costó soltarse a Costa que partió cuesta arriba. Pero para adelante fue solo contundencia. Ningún bogey más y embocó seis birdies. Fenomenal. Es que su putt se ha convertido en su principal arma. Con su Scotty Cameron apaga incendios y quema cuántos cartuchos pueda con birdies.

“Creo que es la vuelta donde más cómodo me he sentido arriba del green desde que estoy jugando en el Mena Tour. Espero que mañana sea igual para poder seguir subiendo en el tablero”, declara.

También se levantó mentalmente. Luego de un primer día lleno de complicaciones en el Glendower GC de Pretoria, el valdiviano manejó el juego a su antojo y controló la cancha sin desesperación.

Su cabeza está centrada en la cancha y por ahí parte su golf: sus tiros primero pasan por un filtro mental. Así es la especialidad de este jugador, que promete para el golf chileno. Mañana va en busca de un nuevo top ten y si quiere ser más convincente puede fijar su mirada en el líder sudafricano Siphiwe Siphayi, que lidera con -6. Como siembre, todo se define en la última ronda.