Matías Calderón se ha dado tarea a sí mismo. En la segunda ronda de la etapa final del Q-SChool para el Sunshine Tour se mantuvo en los mismos puestos, pero con la misión de adelantarse para las próximas jornadas.

El chileno no lo ha hecho nada mal. Pero al comienzo de su jornada en el Randpark Golf Club sufrió con un tropiezo. Así tuvo que aplicar el ataque, tempranamente. Matías empezó con dos bogeys y en dos par 5 durante los primeros cuatro hoyos. Duro e injusto castigo. Pero ese dolor se transformó en promesa cuando anotó dos birdies en el 7 y 8. Dos intervenciones con rabia que terminaron en un par de cancha para ubicarse T48 (Par). 

Ahora el chileno ve entre ojo y ojo las vueltas bajo par. La cuenta regresiva avanza y por más conforme que sea hacer par de cancha, ese score no será suficiente para las siguiente. Porque el objetivo se alejó, al menos un poco. Ahora Calderon está a tres golpes de la zona para conseguir la tarjeta del Sunshine Tour ( Top 30 más empatados) y tampoco no hay que mirar en menos el corte. Después de la cuarta ronda entran los 60 mejores y Matías se adelanta a un solo golpe de esa zona. 

Nadie dijo que esto será fácil. Para nada. El que quiere celeste, que le cueste. En todo caso, falta esa desatada vuelta de Matías. Aún no ha llegado y si aparece, al menos, varias presiones se sacará de encima. LEADERBOARD