El golf regresó a su condición natural en el Abierto del Polo. La sorpresa, la adrenalina y la presión animaron un ambiente que hace mucho tiempo no se veía en las canchas nacionales. El triunfo de Matías Calderón significó mucho: primer título como profesional y en su cumpleaños número 25, el buen nivel de compentencia y un gran aliento para el golf chileno.

En los grupos finales durante la última ronda, entre los hoyos 7 y 9, hubo tres grupos que tenía siete jugadores desde -5 al -7. Líderes iban y venían. Partió Hugo León, luego lo tomó Cerda, en un momento dado Yayo Correa, hasta que la definición quedó entre Juanito y Matías Calderón.

Esa fue una batalla que comenzó desde la caída de Luciano Díaz y Hugo León en el hoyo 12. Juanito y Matías se fueron pegando desde el 13. A todo dar. Cerda casi siempre llevaba la ventaja. Así llegó al 17, por uno de diferencia. Pero Calderón aquí realizó la mejor jugada de la ronda, quizás del campeonato. Había una bandera casi imposible de atacar. Corta y en bajada. Desde las 100 yardas sacó la tiro para dejarla dada. Birdie. Así no más. Mientras que su rival aseguraba un par para irse iguales al 18.

En el hoyo final pasó lo que todos supieron. Las decisiones marcaron la diferencia. Ambos estaban de dos pasados el green con bandera larga. Matías, que estaba en modo inspirado, jugó un putter inteligente y aseguró el par. Para qué sacar el wedge cuando hay toda una bajada hacia el hoyo. Y bueno, eso no pensó Juanito. Pero es su técnica, su juego. Cerda tomó su palo y tiró un chip de maravilla. Sin embargo, pasó lo que Calderón había advertido en su mente: el putter de Juanito era comprometedor. Menos de un metro y lo erró.

Matías Calderón fue el campeón del Polo con un acumulado de -10. En la vuelta final hizo una vuelta de 66 (-6). Remontada épica. Porque la ronda la empezaba con seis golpes de desventaja sobre Hugo León. La misma diferencia que tenía Nick Faldo en el Masters de 1996 ante Greg Norman y a la que el inglés se impuso. Digámoslo: si habíamos pensado en un ganador en la mañana del domingo, ese no era Calderón. Pero el golf da esta sorpesa. Este jugador recordó la belleza y esencia pura de este deporte. Y es que, además, fue el único en el field que tiró vueltas bajo par durante las tres jornadas. La constancia premia.

Para finalizar, hay que decir lo increíble lo que pasó en el Polo. La cancha se defendió. En la ronda 1 lideraban con -8 y se terminó ganando con -10. Fue una competencia dura y de alto nivel, digno para cerrar el año. En un aliento final Matías Calderón afirmó que el futuro del golf chileno tiene suficientes pulmones para seguir en ritmo.