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Hugo Contreras, coach de Felipe Aguilar en Chile, sacó la voz producto de la situación que vivió el Valdiviano en el último torneo del European Tour. Esto dijo en su carta abierta:

Hugo Contreras: Hablemos de un tema que poco se toca. La semana pasada vivimos una semana muy extraña y de terror en lo deportivo. El protagonista fue Felipe Aguilar, mi alumno hace muchos años.

Primer día en Sudáfrica y estaba líder con -4. En la segunda ronda hizo +3, quedando -1 total, puesto T17 en el leaderboard. Tee Time listo para disputar la tercera jornada. Sin embargo, al darse cuenta gracias a su caddie que su tarjeta estaba mal anotada  (cuando en verdad era un +4 en vez de +3) Felipe sin dudar se autodenuncia a la organización por el error cometido. Lógico, se aplicó la regla de descalificación por firmar la tarjeta con un golpe menos.

Esta historia ya se sabía por la prensa. Pero en esta instancia quiero enviar un mensaje tanto a aficionados como profesionales y padres de tantos niños que hoy buscan aprender este deporte a través de la competencia. No importa lo que te estás jugando: Si es tu mejor semana, el paso a la final de temporada, una clasificación; lo que sea. Si cometiste un error en la cancha donde nadie te vio, hay que declararlo. 

Hay que contar todos los palos, aunque suene obvio. Pero hay muchos golfistas que tienen problemas en la suma de golpes. No estoy acusando. Pero a veces puede ser involuntario, porque te encontraste en la pizarra al día siguiente que tu score tiene un golpe menos. Es ahí donde deben aparecer tus valores y denunciarte.

Ese acto habla de la grandeza e integridad como gran deportista, pero también de la calidad de persona que puedes llegar a ser. Felipe Aguilar es de aquellos. Él no tiene problemas en retirarse de un campeonato con el fin de ayudar a un compañero herido. Por ejemplo, lo hizo en 2014. De eso se trata. Honestidad, integridad, compañerismo y clase.

Para terminar, quiero referirme a los padres de niños que están creciendo en este deporte. Muchas veces se pasan de los límites que les corresponde y caen en acciones que realmente perjudican no tan solo a sus propios hijos, sino que a otros. Todo con el fin de que ganen un campeonato. Es lamentable, pero pasa. Que la competencia no los lleve a perder los valores de este hermoso deporte, que son los mismos que debemos llevar en nuestras vidas. ¡Viva el golf y el deporte en general!

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