FOTO

Royal Troon está ansioso para poner a prueba a sus desafiantes. Sus condiciones serán un espectáculo para nosotros y un dolor de cabeza para los jugadores, sobre todo quienes no estén finos esta semana en el Open Championship 2016.

Esta cancha completó sus 18 hoyos en 1885. Su clásico hoyo es el 8. Todos lo conocen. Famoso par de 123 yardas, donde el viento comienza a cruzarse en los aires hasta llegar un green rodeado de búnkers. Fallas el tiro y te complicas.

Por lo general, los primeros nueve hoyos son fáciles. Los jugadores lo saben mejor que nosotros que en esa vuelta hay que aprovechar de hacer birdies. Los primeros tres hoyos son par 4 que no superan las 400 yardas. Solo hay que tener cuidado con la salida. El viento no sopla fuerte aún.

En los segundos nueve cambia la cosa. El viento sopla…y fuerte hacia el noroeste. Si en la ida se avanza hacia el sur, salvo en el hoyo 7, en la segunda vuelta se va caminando hacia el norte, con todo el viento en contra. Gary Player dijo que nunca jugó un tramo tan complicado como estos nueve.

Además del viento, en esta vuelta los hoyos se complican. En especial los tres primeros. En el 10 es una complicada salida, con un recorrido en curva. Al siguiente tendríamos el hoyo más difícil. En todos lados hay problemas. Tanto desde el tee como en los segundos tiros. Hay peligro por la izquierda y derecha, con búnkers y zanjas. No por nada en 1997 fue el más difícil, justo en esa versión pasó de ser par 5 a par 4. Mientras que en el 12,  llegando al green, hay que procurar no caer al búnker.

Estos tres hoyos fueron malvados cuando se jugó la última vez aquí en 2004. Primero, fueron los más complicados de la cancha. Y segundo, porque en el 11, al igual que en 1997, los jugadores se vieron complicado con sus salidas. La desvías y hacer par es una proeza. Si hablamos de los greens en esta cancha son verdaderamente perfectos. De los links escocés, Royal Troon tiene los mejores pastos cortos.

También es clave comprender cómo jugó el último ganador. El estadounidense Todd Hamilton triunfó con 39 años y sin ni siquiera haber alcanzado un Top 10 en un Grande. Tampoco lo hizo después. ¿Entonces cómo llegó hasta la cima? Con una estrategia conservadora.

Claro, usó mucho hierro desde el tee. Así que no se sorprenda si ve a tanto jugador que ocupa un hierro para partir. ¿La razón? Para evitar los búnkers de fairways. En estas canchas tipo links vemos mucho cross búnker y Royal Troon no es la excepción. Caer ahí es muy peligroso. Conviene no arriesgar. El estadounidense no cayó en ningún durante sus 72 hoyos. Y ganó. Sacar el drive, entonces, es un riesgo. Porque cortándola un poco la pelota podría probar la arena.

Patear bien. Ese fue el tiro clave de Hamilton. Pues si no arriesgó desde el tee, tenía que estar preciso en el juego corto y sobre todo en el green. A propósito, en los hierros también hay que tener cuidado. Jugar a la defensiva y tirarla al medio de la mesa para que el putt haga su trabajo es una buena estrategia.

Y dejamos los últimos datos ociosos de Royal Troon. Para los estadounidenses es cómodo jugar aquí. En las últimas seis versiones del Open que se disputaron en esta cancha todas fueron victorias por jugadores de Estados Unidos.

Mientras que los últimos tres ganadores en Royal Troon, Mark Calcavecchia (1989), Justin Leonard y Todd Hamilton (2004), consiguieron su primer y único grande en esta cancha. En este campo, además, debutaron en un Open como profesional Jack Nicklaus (1962) y Tiger Woods (1997).