Constancia. Esa es la calificación para medir lo que ha demostrado Mito Pereira en el último tiempo. Su vuelta en la tercera ronda del Lincoln Charity Championship lo refleja todo. Un 65 (-6) que lo hizo saltar casi cuarenta puestos para quedar T18 (-9).

Una vuelta épica. Sin errores. Seis birdies y ningún bogey. Mito estuvo iluminado en el Panther Creek Country Club. De hecho, no estuvo tan calibrado desde el Tee y en los hierros. Apuntó 9 fairways y 11 greens. Pero sobre el green se movió como pez en el agua. De las once oportunidades para birdie, embocó seis. No hay una buena vuelta de golf si no se mete. Y Mito se ha encargado de amistarse con su putter. En la semana promedia 1,6 putters por green, cuya estadística lo ubica como 22º mejor puteador del torneo. 

No hay que estudiar en Harvard para saber que Mito está alienado. En los últimos dos torneos no ha visto ninguna tarjeta sobre par y hoy empató la tercera mejor de la jornada. Ahora está en una privilegiada posición. Casi no es una opción la victoria, donde está a ocho palos del puntero, pero sí un Top Ten al que hay entre dos y tres golpes de distancia. Si un -6 lo avanzó casi cuarenta puestos, cuánto lo podrá empujar si repite ese vueltón. Y con el hambre que tiene esta semana en Illinois, podemos esperarnos cualquier cosa. No crea que lo de hoy fue la dinamita que explotó. Es solo un aviso.

Mañana pueden haber novedades para la actuación del chileno. Que así sea. Porque otro buen resultado lo dejará bien parado para el próximo reshuffle, asegurada su presencia en el siguiente torneo y lo más importante: meterse entre los 75 mejores del ranking de ganancias, los mismos que mantienen la tarjeta para el 2018 y disputan las finales del circuito para entrar al PGA Tour.