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Si la baja de Rory McIlroy fue un golpe duro para el golf olímpico, la renuncia que hizo Jason Day este martes fue más fuerte aún. Zica y zica. Esa es la razón por la que grandes jugadores no estarán en Río 2016, 112 años después que este deporte vuelve a los Juegos Olímpicos.

Con estas renuncias se está instalando la duda si el torneo tendrá una competencia a nivel mundial. Porque solo falta la decisión de Jordan Spieth, que en cualquier momento lo hace, y el colmó explotará. Pero, ¿cuál es la verdadera excusa para no ir a Río? ¿Es el virus?

Todo partió con Adam Scott. El australiano fue el primero en renunciar a la cita olímpica, excusándose por tema de calendario y así comenzó el efecto dominó por el mismo motivo con Marc Leishman y Louis Oosthuizen. Pero después vinieron el no de Rory y Day con el zica y seguramente el virus será la excusa perfecta de otros.

Ha quedado claro que hay más de un pretexto para no ir a Rio 2016. Más allá del tema de la salud, los jugadores no están tomando a la altura suficiente este evento. Cuando debería asumirlo como un major, al torneo se le está bajando su calidad y es un gran golpe a quienes lucharon para que el golf volviera a cita olímpica tras 112 años de ausencia.

Pero también el tema del zica es relevante. Grupos de científicos advirtieron que podía ser un gran problema, aseguran, por la alta posibilidad de contagio y plantean posponer el evento. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) no tardó en responder, asumiendo que “no alterará significativamente y que no hay razones de salud pública” para cambiar la fecha.

También, hay que asumir las consecuencias de este virus, asociado a casos de microcefalia de bebés de madres infectadas y otros problemas neurológicos graves. Algo que puede motivar a algunos golfistas a no asistir, en este caso, para cuidar a su familia. Pero si es este el motivo para no ir a Río 2016, también se puede dejar a la familia en casa. Al parecer, la excusa es parte de una estrategia comunicacional.

Por otro lado, Usain Bolt, aunque un compañero atleta suyo se contrajo de Zica hace una semana, estará en Río como dé lugar, porque su apetito de estar en las olimpiadas le gana a todo. Igual que miles de deportistas más, que no pondrán en riesgo todo el esfuerzo depositado para estar en Brasil.

Lo cierto es que para los grandes golfistas hay más motivos para no ir. El dinero es una gran razón, ya que el premio es otro e incluso mejor : una épica medalla. Y la otra causa podría ser un secreto a voces que es el control antidoping, que puede correr de manera distinta para este certamen. Pero claro, tal no lo podemos confirmar.

Con zica o no, que puede ser una razón muy fundamental,  los golfistas no tienen ganas ni hambre de ganar una medalla de oro. Está claro como el agua.