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Para algunos, lo que más cuesta no es mantenerla en el fairway o dejarla cerca del hoyo. Pues conservar la calma cuando el golf te saca de órbita es, por lejos, el tiro más difícil.

Llevas tres hoyos seguidos inspirados (si es que no más) y, sin importar tu hándicap, tu pelota se pierde en el rough para luego pegar puros golpes desastrozos. Te sales de juego y terminas haciendo un triple bogey que te arruinó todo lo bueno que habías echo. En conclusión, no vuelves a pegarle bien, tienes todo metido en la cabeza y anotas un score alto cuya provocación fue esa bola perdida, que no desapareció más de tu mente y que te generó una rabia insostenible para arruinarte el día.

Es que este deporte es sensible y cualquier error te puede acabar  la paciencia. Si un error te provoca ira,  me imagino cómo es si estás jugando mal en toda la vuelta. Todo es comprensible y Puro·Golf te quiere ayudar a dar este paso por el cual es imposible que un golfista no transite. Todos hemos caído.

  • Sigue las tradiciones del golf: No hay nada más grato que seguir un hilo por el que se maneja este deporte. Pues como lo conocemos, esta disciplina comprende de caballerosidad y elegancia. Respeta ese espíritu y cuando venga algo malo, recuerda no caer. Porque un golfista es caballero y no tiene por qué picarse. Sigue las tradiciones.
  • Cuando pegamos un tiro malo el primer pensamiento que viene es negativo. Y claro, nos hace enfadarnos. Aunque sea difícil ponerlo en práctica, recomendamos hacer la siguiente rutina por cada golpe malo: por cada frustración anda caminando tranquilo a tu pelota y en el transcurso piensa qué tiro vas hacer para no repetir el error. Tan simple como en lugar de picarse, planea el siguiente impacto. Siempre piensa en el futuro.
  • No pienses en el score, sino en el tiro. Es parecido a la rutina anterior. Todos vamos dispuesto para hacer una vuelta baja y la frustración puede llegar con solo dos tiros malos. Así te enfadas y se acabó tu objetivo. Por ello lo más sano no es el final, sino el paso de cada camino. Juega por golpe y si es uno malo prepárate para el siguiente.
  • Si crees que es un poco drástico guiarse por cada tiro, bueno entonces aplica esta medida. Cuando uno juega una vuelta de 18, tenemos un entretiempo al finalizar los primeros nueve. Si la ida fue horrenda, llegamos renovados al regreso, borrón y cuenta nueva. Para dejar de enfadarnos, aplica esto mismo, pero por cada tres hoyos. Así podremos llegar renovados a la cuarta bandera y no a la décima.
  • Respeta a lo demás. Ese es un buen motivo para dejar de picarnos. Aunque no te lo digan, al cuarto o quinto enfado tu compañero de salida le molestará tu actitud, porque lo desconcentrará y al final lo terminas sacando de su juego. Si te gusta que te respeten, hazlo tú también.
  • Por último, si tu juego está en su peor momento y no puedes impedir picarte, pues date un descanso. Algo así como de dos semanas o lo que estimes; haz otras cosas y así volverás con otra energia y disposición.