Simplemente brutal. Dustin Johnson se guardó todo su talento en estos años para explotar los últimos 30 días como granada. Hace dos semanas triunfó en el US Open y este domingo en el WGC- Bridgestone Invitational, otro torneo de envergadura. Así no más, dos seguidos y pronto, muy pronto viene el Open Championship.

Y los que comentaban hace poco que lo único que le faltaba a DJ para consolidarse era cerrar los campeonatos. Tenían razón. Porque lo que ha hecho el estadounidense para triunfar y alcanzar el éxito es terminar como un grande. En el Firestone Country Club culminó con dos tarjetas de 66 (-4) para llegar a la cima. Crack.

Su última ronda fue honorable. Con birdies en el 13, 14 y 17 cerró una victoria que no estaban en las principales apuestas. El foco estaba en Jason Day que llegó liderando el domingo y se derrumbó con dos bogeys y un doble en los últimos cuatro hoyos. El estadounidense Scott Piercy se mantuvo en el 2º lugar con -5.

Con esta victoria, DJ despertará este lunes en el segundo puesto mundial, superando por casi nada a Jordan Spieth. A Day le llegó otra alarma de amenaza y en el Open Championship se puede crear una batalla épica de destrono.

Desde el tee nuevamente el campeón fue bestial. Tercero en distancia y cuarto en precisión de fairways. Pero no solamente es bruto, cerca del green tuvo un progreso impresionante. Esta temporada es el primero entre las 50 y 125 yardas, mientras que en las pasadas terminó siendo 53º, 80º (2013-2014) y 113º (2013).

Y si hablamos de resultados también es impresionante. En sus últimas once participaciones ha logrado dos victorias (un grande y un semi grande), dos 5tos puestos, dos 4tos,  dos 3eros y otros lugares destacados, donde la peor fue la posición 28ª.

Ahora sí que Day tiene amenazas por todos lados. Desde el sur ataca Spieth y por el Norte Rory. Pero DJ, con cuchillo en mano, comanda una ofensiva por el cielo, la más letal. Este jugador alguna vez tiene que ser Nº1 y lo será, pase lo que pase.