Foto: Scott Halleran/Getty Images cuando Alvarado ganó en Brasil con su Drive Titleist D2,
Hace una semana contábamos que Edoardo Molinari volvió con su profesor cuando era aficionado y un tiempo después regresó a la victoria después de siete años en el European Tour. Benjamín Alvarado, hace un mes, hizo un preciso cambio que lo llevó a saborear un exitoso resultado después de cuatro años. 
Para Benja todo radica en el Drive. Del 2013 al 2014, donde logró la victoria por el Web.com Tour en Brasil y jugó su primer año en el PGA Tour, usaba el Driver Titleist D2 910. Luego, para el 2015, le hicieron un prototipo único: el D4 Titleist que no existe en ningún lugar. Diseñado para él, a su medida. Pero poco funcionó en estos dos años.
Por ello, para el Honduras Open, su penúltimo torneo del PGA Tour LA a finales de marzo, regresó a la D2. Mano de Santo. En Honduras (Top 40) falló solo 4 de 56 fairways en cuatro rondas con mucho viento. Antes promediaba esa cifra por cada vuelta. No acaba ahí. En el reciente Abierto OSDE de Córdoba (T9), donde los fairways son de 15 a 20 yardas de ancho, apuntó 48 de 56 en total. En los últimos dos torneos ha tenido una certeza desde el tee de un 93,3% y 87,8% respectivamente.
Las resultados, hasta el momento, son más que alentadoras. Sobre todo porque en Honduras superó su primer corte de la temporada en el PGA Tour LA y en Córdoba logró su primer Top 10 en un torneo internacional desde que ganó el Brasil Classic en abril del 2013. El regreso al antiguo Drive da más de una señal.
«Cambié el drive antiguo y cambió todo. Sentía que jugaba muy bien los hierros pero el drive, que siempre fue mi fuerte, andaba mal desde que lo cambié hace dos años», aseguró Benja.
«No cambié nada más. Cuando apunto más fairways, apunto más greens y tengo hartas oportunidades de birdie», resume Alvarado. ¿El drive es el tiro más importante? Al menos, para el propio chileno, lo es. «Todos los entrenadores dicen que el drive y el putt es lo más importante. Lo comparto plenamente. Si no eres bueno desde la partida o sobre el green no tendrás chances».
Lo ha dicho un jugador que ha estado en las dos caras de la moneda de un golfista. Benja sabe lo que es el triunfo y el fracaso. Así que posee la experiencia para aportar con ese comentario. «Siempre fueron esos dos tiros mis fuertes. Justamente hace dos años, desde que lo cambié, no ando bien con el drive y en los hierros estoy sólido. Algo raro había».
Lo cierto es que Alvarado regresó a su arma más mortal, esa que lo llevó al éxito y al PGA Tour .  Hasta el momento, «volver al inicio», ha sido la decisión más sabia de acuerdo a sus primeros resultados con ese cambio.