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El triunfo de Rory McIlroy en el Deutsche Bank no fue cualquiera. Ocurrió justo cuando el norirlandés se estaba quedando ciego en el largo y oscuro túnel del que se había enfrascado hace unos meses.

En todo el año no había ganado un torneo del PGA Tour y solo conquistó el Irish Open del European. Para un jugador de este calibre no es normal y su carrera se estaba desvaneciendo, además, con la ruptura de Jason Day, Jordan Spieth, Henrik Stenson y Dustin Johnson. Pero todo esto cambió con el triunfo. Todo tiene un motivo.

Después que no superara el corte en el PGA Championship, Rory dijo que «esto es algo desalentador, algo tengo que hacer…”. Y la salida de ese momento tuvo nombre y apellido: Phil Kenyon.

Kenyon es un profesor experto en putter. Él ha tenido y tiene discipulos como Henrik Stenson, Justin Rose, Lee Oosthuizen, Martin Kaymer, Danny Willett y Darren Clarke (justo el capitán de Europa en la Ryder, qué «coincidencia»), todos ganadores de majors. Además de Lee Westwood, Thomas Bjorn y Edoardo Molinari, entre otros. Hace unas semanas recibió el llamado de Rory y mano a la obra.

El resultado está a la luz. McIlroy ha pateado como los dioses esta semana en Boston, sobre todo desde el sábado. De hecho, en el torneo Rory ha sido el mejor en media de putts y se consagró como el pegador más largo desde el tee. Una combinación que resultó ser campeón.

Para que sepan lo importante que es el putter. Porque ese tiro puede cambiar tu mal momento en un chispazo. Fue sobre el green donde Rory encontró la serenidad y la paz en su juego. A ese nivel de equilibro te da el putter con la mente. «El golf es un juego increíble, qué rápido pueden cambiar las cosas», dijo en el término del campeonato.