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Jimmy Walker se instala en el liderato del SBS Tournament of Champions, primer torneo del año en el PGA Tour. El estadounidense, ganador del último Major, puso a prubea un gran ajuste de su juego. Y le resultó con un notable 65 (-8) en el Plantation Course del Kapalua Resort de Maui, en Hawái.

Ese fue un ajuste técnico de su Drive. Desde el tee el ganador del PGA Championship andaba en impreciso. Mark Broadie, experto en estadísticas de golf en Estados Unidos, analizó sus números y concluyó que Walker apuntó el 52 % de los Fairways en los últimos cinco años y 48% durante el 2016. Para ganar más, había que mejorar ese rendimiento y la solución fue cortar la varilla de su driver.

Acertado. Walker empezó a pegar más preciso con su «Mini Driver». La varilla la dejó a los 106 centímetros, cuando la medida normal de un hombre corrre entre los 110 y 114 centímetros. Un cambio notable que, por ahora, resulta. Walker hizo seis birdies y dos eagles ayer en Hawai. Todos con hierros desde el fairways, donde los apuntó 73%. Pero hay que decirlo, esta cancha es ancha. De todas maneras hay mérito en Walker que lidera por dos el torneo.

Lo siguen Jim Herman, Justin Thomas y Ryan Moore con -6. Los dos últimos replican cómo terminaron el año. Thomas ganó un título y este año promete soltarse más para conseguir en el camino del triunfo. Mientras que Moore, que tuvo un notable cierre en la FedEx Cup y actuación en la Ryder, apunta solo arriba y este año será un jugador para tenerlo en cuenta.

Hideki Matsuyama va respondiendo a su favoritismo con un notable -4, igual que Dustin Johnson. Así que van por la pelea, donde se también Jason Day con -3. Los latinos también tuvieron un buen comienzo. Fabián Gómez, que ganó el año pasado en Hawai por el Sony Open, debutó con -3, dando razones que su promesa de ganar un título este año sigue en pie. Jhonattan Vegas va -1. El venezolano tuvo problemas con el bogey en una cancha donde hay que evitarlo, pues es más fáci bajarse que subirse.

¿Y qué pasa con Jordan Spieth? El texano sufre. No brilló con el el putt y si anda mal ahí, su juego no va a cuadrar. Hizo -1, pero le quedan suficientes rondas para poner en práctica lo que entrenó todo este tiempo libre: Los hierros cortos de 100 a 130 yardas, su gran debilidad durante el 2016.