Hoy, en la cuarta ronda del Open Championship en Royal Troon, el golf tuvo su homenaje. La ceremonia lo animaron Phil Mickelson y Henrik Stenson en un combate histórico. Después de las primeras dos rondas se supo que iba a haber una disputa épica entre ellos a 36 hoyos y acabó con un final increíble. Muchos datos históricos se destaparon con la  victoria de Stenson, pero los momentos que se vivieron jamás se olvidarán. Más que una estadística.

Stenson tuvo todas las chances y las aprovechó en virtud de su calidad. La honra se fijó en la primera ronda, cuando Phil Mickelson hizo 63 y un tallarín en el 18 le prohibió ser el récord del score de un major. ahí comenzó el espectáculo. A la segunda jornada se sumó el sueco y los dos forjaron un duelo hasta el último día.

Y fue esa cuarta ronda que quedará en la historia. Todos recordaban este duelo como la «Batalla del sol» protagonizada por Nicklaus y Watson, para que este último lograra el triunfo con 66, mientras que el Oso Dorado hiciera 65. Stenson y Phil mostraro algo mejor.

El combate comenzó así: Stenson le llevaba un palo al zurdo y Phil en el hoyo 1 se lo daba vuelta con un birdie ante los tres putts de su rival. Todo pintaba que ganaba su 6º Major.

Pero luego vino el ataque furtivo del nórdico: tres birdies seguidos y otros dos para llevar la ventaja por uno a Mickelson. Parecía un combate de boxeo. Los combos eran birdies. Los segundos nueve no pararon con la ofensiva.

Y más sabor tenía el duelo, porque partiendo el 14 iban iguales. Cinco hoyos por disputar y el que pestañeaba perdía. Lo curioso es que nadie pestañeó, porque Stenson quebró los esquemas de que un torneo Grande se gana en los últimos nueve y se mandó tres birdies seguidos con dos putter kilométricos.

Phil, que partiendo al 16 iba perdiendo por dos, la subió de dos en un par 5 mientras Stenson se complicó dejándola en el rough a la izquierda. Pero el sueco sacó un approach, digno de un campeón, para dejarla dada para birdie. El zurdo tenía que meter y falló el eagle por un centímetro.

A esas alturas, partiendo el 17, Henrik tenía un combate propio con la historia. En ese par 3 la dejaba a dos metros. La metía y se ponía -8 para el día. El sueco se guardó los aplausos para el próximo hoyo, porque en el 18 embocó el birdie desde los 4 metros para un letal campeón.

El homenaje para el golf era increíble. Porque Stenson maravilló con un juego de antología, igual que Mickelson. El ganador, aparte de todos sus récords, solo entregó tarjetas bajo 70 y nadie lo hizo desde Tiger en St. Andrews por el 2000. Woods, al menos en el British Open, fue borrado por la historia y el autor fue el sueco, porque además le robó el score más bajo del par en el Abierto Británico (-20).

Sin Mickelson no hubiese existido la honra al golf en este Open. El zurdo, que comenzó con 63, nunca se despegó de los dos primeros lugares en el campeonato. En la cuarta ronda hizo 65 (-6) y sin ningún bogey. Nunca soltó a Stenson y probó todos sus armas para alcanzarlo. En nada se equivocó y ningún momento de arrepentimiento por un tiro se puede permanecer en su cabeza.

El californiano es la undecima vez que salió 2º en un Grande, donde conserva cinco títulos. Nicklaus tuvo 19 subcampeonatos. El zurdo, con 46 años, sigue más vigente que nunca. Sin Stenson hubiese ganado riéndose. Con el tercero tuvo 11 golpes de diferencia y en 1997, cuando se disputó la Batalla del Sol, la diferencia entre el Oso Dorado con el tercero fue de diez palos.

El golf, como la naturaleza propia, renovó todos sus nutrientes e historia. Hoy en Royal Troon se escribió el antes y después de este deporte, cuya victoria le cayó como anillo al dedo, porque el ganador, justamente, confirmó su presencia en Río 2016.