Foto: Benja Alvarado
Benjamín Alvarado se siente pleno. Tanto en su golf, como en las lesiones y su vida personal. Quién sabe. Puede ser el momento de su regreso, su revancha. El tiempo lo dirá. Por ahora, uno de los chilenos más exitosos de la historia del golf nacional se desnuda para Puro Golf. En una entrevista completa, Benja declara cosas inéditas del PGA Tour, como su lesión en el tercer torneo de ese circuito y el cambio de mentalidad que ha logrado para superar estos duros años de lesiones.
¿Qué cambios haz realizado en tu vida y el golf?
Estoy en un proceso distinto. No estoy desesperado por ir a jugar y llegar al Web.com Tour. Estuve seis años en ese tour y otros dos en el PGA Tour. Viví en Estados Unidos mucho tiempo y ahora volví a Chile para acomodarme, porque pasé por un difícil 2015-2016 donde me replantee muchas cosas personales. Así que prefiero estar jugando acá y en el PGA Tour Latinoamericano.
¿Cómo fue ese proceso y este cambio de mentalidad?
En los últimos años con las lesiones he estado bajoneado. Atravesé por un proceso mental para estar más tranquilo y con mi familia. Llevo muchos años viajando. Prácticamente desde los 12 años y quiero empezar disfrutar más el golf. Para eso necesito más apoyo de mi familia y otras personas.
¿La soledad ha pesado en el golf y tu vida?
Totalmente. Cansa. Tengo 31 años y estoy dedicado a full desde los 12 años. Ahí me fui a un colegio para deportistas donde éramos tres en el curso. Tampoco crecí con muchos amigos y compañeros. Desde esa edad viajo como 20 veces al año.
¿Qué planes hay para el 2017?
Hoy todavía tengo una categoría en el Web.com Tour. Podría perfectamente ir a jugar los Monday (para clasificar al torneo) o entrar a un par de campeonatos. Pero quiero enfocarme en un solo tour y la idea es que ese sea el PGA Tour LA, donde tengo full estatus. Así puedo armar bien mi calendario y ver qué torneo puedo ir para formar mi entrenamiento.
Si tuvieras una segunda oportunidad para jugar el PGA Tour, ¿qué cosas cambiarías?
La primera, que es la que aprendí allá, es que cuando clasifiqué al PGA Tour me volví loco por entrenar. Si antes entrenaba seis horas al día, después lo hice desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche tirando pelotas. Sentía que era mi momento. Eso me llevó a tener muchas lesiones en la rodilla y la muñeca. Un desgaste físico muy grande. Hoy cambiaría eso. Estaría mucho más tranquilo.
¿Eso es lo necesario para permanecer en el PGA Tour a tu juicio?
Sí. Tener una vida privada estable. Golfísticamente es lo mismo. Este deporte se basa en tu cabeza. Uno puede estar jugando y pegando perfecto, pero si tienes problemas fuera de la cancha eso se va a repercutir en la cancha. Uno puede ver eso en los jugadores del circuito que tienen su vida estable. Están casados, con familia y con personas alrededor que los apoyan al 100 %. Eso lo tengo en Chile y en Estados Unidos no.
¿Qué opiniones tienes sobre los comentarios malos que te llegan de muchas personas?
No es primera vez que me pasa. Cuando fui campeón mundial a los 16 años pasé por un año que me operé la rodilla y estuve dos años donde jugué muy mal. Decían lo mismo. “Alvarado solo gana en Chile, no están bueno como cuando era N°1 del Mundo Juvenil”. En el primer año de universidad no gané ningún torneo y también me criticaron. Lo he escuchado muchas veces, así que a mí no me importa ni escucho. El problema será cuando nadie hable de mí. Si hablan de ti es porque están pendiente y saben que tú puedes hacer grandes cosas. Soy consciente de lo que hago. No puedo estar excusándome de todas las cosas que me han pasado, pero la gente que está alrededor mío saben de la mala suerte que tuve cuando clasifiqué al PGA Tour, donde en el tercer torneo me quebré la muñeca y pasé nueve meses sin jugar.
¿Cuéntanos el proceso de las lesiones de la rodilla y la muñeca que te impidieron empezar normalmente el PGA Tour?
Primero que nada venia ganando el ranking de ganancias del Web.com Tour y tuve una fractura en la rótula de la rodilla izquierda. Pasé seis meses sin jugar hasta la primera mitad de año. Luego, cuando entré al PGA Tour, me dijeron que volviera cuando estuviera listo por ahí entre febrero y marzo. Ahí llegué al PGA Tour, donde no pude jugar los primeros seis campeonatos del circuito. Así que debuté en el Valero Texas Open y fallé el corte por uno después de estar ocho meses sin jugar. Luego fui al Zurich Classic,  donde hice buen golf y pasé el corte hasta que en el John Deere Classic sucedió la lesión. En el día de práctica jugué con Camilo Villegas y el rough estaba muy alto. Así que estábamos haciendo tiros desde ahí para saber cuánto avanzaba la pelota. En una le doy full swing y le pego una raíz que no se veía. Llegué a quebrar el palo y la muñeca se me hinchó en tres minutos. El doctor me dijo que era para un mes y siguió la lesión por mucho más.
¿Cuándo trataste de volver a jugar?
En la sexta semana y alcancé a tirar tres pelotas hasta que sentí el pinchazo. Fui a ver a tres doctores y me dijeron tres meses fuera. Cuando volví a la vigésima pelota tuve el pinchazo de nuevo. Otro mes. Así estuve durante un año. Sin jugar, ni pegando un tiro. Volví a jugar, sentía el dolor todavía, pero me infiltré. El PGA Tour me dio el aviso que tenía que ocupar mis campeonatos disponibles porque se me estaba acabando el plazo médico que había tomado. No me quedo otra que salir a jugar infiltrado cada 15 días durante los últimos 12 torneos que me quedaban.
Vamos al tema golfístico. ¿Por qué y cómo te cambiaste al viejo driver del 2012?
Toda mi vida mi fuerte fue el drive. Un buen jugador en el PGA Tour o de otro circuito tiene que pegar bien desde el tee y ser bueno para el putter. Cuando clasifiqué al PGA Tour, Titleist me dijo que estaba sacando la pelota muy baja y que hay que pegarle más alto porque las canchas son muy mojadas y tienes que hacer bolar más la pelota. Así me hicieron un prototipo drive diseñado y único para mí. Todas esas cosas te van calentando. Desde ahí que tuve mi baja en mi juego. Para el drive nuevo tuve que cambiar mi swing para levantar la bola. En los demás tiros estaba pegando perfecto, menos en ese.  Eso hasta hace un mes, porque me estaba dando cuenta de que algo raro había aquí. Antes de jugar un torneo PGA Tour LA fui a la bodega a ver palos y encontré el drive con el que gané el Brasil Classic en 2012. Estaba con polvo y todo viejo y lo llevé al Honduras Open. En el primer drive ahí me di cuenta que lo tenía que volver a ocupar.
Ahora que te sientes completo, ¿crees que volverás al PGA TOUR y cuánto tiempo te das para ese regreso?
Bueno, para eso trabajo. La idea es que haya un límite de 6 años más. Tengo 31 y si no puedo lograrlo buscaré otros destinos.
Retrocedamos en el tiempo. Fuiste jugador All American mientras ibas a la universidad en Estados Unidos. ¿Nunca te dieron alguna oportunidad de jugar en el PGA Tour, como le pasó a la mayoría de los jugadores que ganaron ese premio?
Tuve mala suerte ahí. Fui jugador All American y casi siempre a los ocho que se les dan ese premio lo invitan a disputar torneos PGA Tour. Yo ese año era el único internacional de los premiados, los otros eran estadounidenses, entre ellos Dustin Johnson, Web Simpson, Billy Horshel. Para ello pedí una invitación al Web.com Tour y solo de lo entregaron a los otros siete. Al PGA Tour también. Pero ahí cometí un error porque no firmé con una empresa buena que me manejara. Muchas buenas me estaban ofreciendo, pero opté por una europea, donde solo me consiguieron cupos en el European y Challenge Tour.
Se sabe que tú entraste al Web.com Tour por una invitación y ahí te fuiste quedando. En ese sentido el Chile Classic fue un privilegio para los profesionales chilenos. ¿Cuánto le ha perjudicado su salida para el golf nacional?
Mucho. No solamente ese, también el PGA Tour LA en el Abierto de Chile. Puedes ver el ejemplo en México: tienen torneos PGA Tour, un World Golf Championship, otro Web.com, LPGA y tres PGA Tour LA. Hace tres años no conocías a ningún mexicano en el tour y hoy hay montones dando vuelta. Ahí uno de seda cuenta. Somos dos chilenos en el PGA Tour LA apenas.
¿Crees que volverá uno de esos dos circuitos?
El PGA Tour LA, al menos, no se va hacer este año en Chile.  Eso es seguro.
¿Ahí la federación tiene un rol importante para hacer gestión?
Es que aquí corre mucha la plata para organizar esos eventos. Ese es el problema. Hay un nuevo directorio y esperemos que vayan por buen camino. Pero el golf en Chile nunca se ha vendido como un show. Para las marcas que ponen plata no hay retorno.
Volvamos hablar del PGA Tour. ¿Cuál fue el mejor momento y grupo con que te tocó jugar?
Jugué muchas veces con jugadores buenos en días de práctica y por el torneo.  Con Spieth, McIlroy, Thomas, entre otros. El torneo más entretenido fue el Farmers Open en Torrey Pines. Te cuento. Volvía Tiger Woods después de dos años sin jugar. Él salía adelante mío con Spieth y Billy Horshel, que venía de ganar la FedEX Cup . Mientras que yo iba con Justin Thomas y Hideki Matsuyama. Grupazo. Íbamos entre el grupo de Tiger y el mío. Era impresionante la cantidad de gente que llevábamos.  Al menos unos 100 mil personas entre las dos salidas. Fue entretenido. Más encima hice par de cancha y le gané a Tiger. Jugué muy bien.
¿Cuáles fueron los mejores consejos que rescataste del PGA Tour?
Muchos me dijeron que no me volviera loco. Uno de los que me aconsejó eso fue David Duval, hablándome que no me desesperara porque cuando uno llega aquí te empiezan a meter palos de golf nuevos y prototipos,  esa clase de cosas,  como me pasó a mí (risas).
¿Joaco Niemann llegará al PGA TOUR?
Es un jugador espectacular. Pero en el golf nunca se sabe. Yo creo que sí. Cuando llegas a la universidad te das cuenta de mucho y más cuando lo haces en el PGA Tour. Todos son como tú y mucho mejores incluso. Pero Joaco tiene una cabeza espectacular, le pega muy bien y tiene lo esencial: drive y buen putter.

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