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Sí, es cierto. La USGA, a dos días que comenzara el US Open, cortó el rough y dejó más ancho los fairways. Mucho se advertía sobre la cancha y el desastre que podía producir en malos scores. Pero pasó lo contrario.
Nunca hubo un US Open con tantos scores bajo par en su ronda inaugural. El mayor registro lo tenía Medinah en 1990 con 39 vueltas, pero ahora se anotaron 44. Brutal.
Y el máximo desafiante de Erin Hills fue Rickie Fowler. El californiano lidera el torneo producto de un vueltón de 65 (-7). A propósito de récord: Rickie logró la vuelta más baja del par en el inicio histórico del US Open. Miren lo curioso. Los últimos seis campeones de los Grandes fueron primerizos. Solo le falta clavar la bandera el estadounidense porque, además, ya acumula cinco primeros lugares en cinco majors.
Erin Hills también hace pagar peaje. Y el que no, sufre. 
La cancha, sin embargo, ha puesto sus límites. Al menos para los mejores. Porque del Top Ten mundial solo dos bajaron el par este jueves: Fowler (-7) y Sergio García (-2). El resto llegó incluso al desastre: Spieth +1Noren +1, Matsuyama +2, Stenson +2, Johnson +3, Rahm +4, McIlroy +6 y Day +7.  
Así que tampoco dudamos de las exigencias. Espérense lo que venga este viernes y en las otras rondas. Lluvia, viento y banderas escondidas harán difícil quemar tantos birdies como lo han hecho hoy. Finalmente, esto depende de cada jugador. Que solo dos Top 10 mundiales hayan bajado el par le da méritos a un Joaco Niemann que se impuso con jerarquía en la cancha. Porque hacer 34 putts quiere decir que el chileno pegó y se paró mejor en el campo que cuatro golfistas del Top Ten mundial