Rory McIlroy (NIR) speaking to the media during their press conference at The 145th Open Championship, Royal Troon golf club, Troon, Ayrshire, Scotland. 12/07/2016 Picture Fran Caffrey / Golffile.ie All photo usage must carry mandatory copyright credit (© Golffile | Fran Caffrey)

Primero se baja de Río 2016. Luego, comentó que «para un golfista es más importante ganar una Chaqueta Verde o un Claret Jug que una medalla». Después dijo que no verá el golf en Brasil, sino que otros deportes y ahora remató con algo peor.

En la previa del Open, Rory McIlroy dijo en conferencia de prensa que «no me arrepiento de la decisión que tomé»…Y después remató con esto: «No me metí a jugar este deporte para intentar hacerlo crecer, sino para ganar torneos y majors (…)No juego al golf para hacerlo crecer, sino para ganar campeonatos. El objetivo es ganar no que otros jueguen al golf”, explicó.

Rory tiró una bomba y molesta para nosotros, los aficionados. Entendemos que el norirlandés le lanzaron una serie de preguntas y que sus respuestas fueron tomando temperatura. Pero lo dicho está. También comprendemos que no quiera ir a los Juegos Olímpicos, pero seguir dando golpes al herido es incensario.

Claro, en Irlanda del Norte y todo el imperio británico el golf es común. Multiples canchas públicas y un ecosistema donde, al menos, cada cinco años saldrán figuras. En cambio, en Latinoamérica y otras partes del mundo se lucha para que este deporte sea más «popular» y no parte de una elite. Además, hubo muchas personas que se demoraron, de generación en generación, para que este deporte volviera a la cita olímpica.

En otros lados del mundo, donde el golf es escaso, hay niños que sueñan ser como él o como Day o Spieth, y terminan fracasando porque en su país no hay oportunidades. El inglés Justin Rose, en cierta forma, respondió a Rory, aunque no aludiéndolo y afirmó que «tengo que devolver al golf una parte de lo que el golf me ha dado». Después se le vio a los dos hablando en el putting green. Pero no sabemos de qué.

Por su parte, Jordan Spieth le falló al golf con su ausencia. Es innegable. Pero también no le dio la espalda al deporte que lo llevó al éxito en su vida. «Ha sido la decisión más difícil que he tomado en mi vida, por encima de la Universidad en la que iba a estudiar o la fecha en la que me pasaría a pro. Ha sido muy difícil. Me va a ser muy duro ver por la televisión a mis compañeros desfilar en el estadio olímpico y competir, pero ha sido una decisión personal que tiene que ver con la salud».

Ese chico pecoso, pelucón y humilde se ha ido. Y si es que el mundo del golf se ha hablado harto de él, ha sido por sus comentarios y no por su resultados, apocados por los de Jason Day, Jordan Spieth y Dustin Johnson. Solo en este campeonato puede decir lo contrario.