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Gaby López tiene ideas y las concreta. Esta semana en el US Women´s Open no se despegó de la parte alta del tablero y terminó 11º con -1 en total.

En el presente la mexicana es la mejor jugadora de Latinoamérica. Y en este torneo lo ratificó. Más allá de su juego desplante y compacto, su actuación no pasó desapercibida. Hace ocho años que no hubo mejor posición de una latina en este torneo y hace dos de un major.

Esta semana Gaby le respondió a sus sueños. Y tiró la primera señal. Porque a este ritmo ni rápido ni lento, solo viviendo el presente, puede llegar a pelear un major. Muy pronto. Este no era el momento, estaba dura la cosa allá arriba, sino pregúntenle a Lydia Ko que se derrumbó como castillo de naipes ante la presión. López, aunque es una jugadora impecable dentro y fuera de su mente, aún no está preparada para meterse en esos líos. Que el tiempo le dé la razón mejor.

Hoy llegó 7º al CordeValle. Seguro se le pasó por su cabeza una victoria épica. Pero para alimentar esa convicción había que atacar a una cancha que estaba para pegar otro golpe peor de vuelta…Y fuerte. Al final la mexicana entregó una tarjeta de 73 (+1) con dos birdies en los cuatro últimos hoyos para culminar -1 en total.

Un 11º lugar inmejorable en su carrera. Ni siquiera había terminado Top 50 en un major. Pero hoy ratifica su gran momento rozando el Top Ten y cerca de la ganadora Brittany Lang, que venció con -6 en desempate. Pronto, quizás antes de lo que piense, se viene un título para esta jugadora. Sus sueños tienen cada vez más hambre.