Foto: PGA Tour

Henrik Stenson es el campeón del Open Championship que necesitaba el golf. Uno, porque fue el que mejor jugó durante esta semana en Royal Troon y segundo, porque confirmó su presencia en Río 2016, justo cuando los mejores cuatro del mundo renunciaban a la cita olímpica. De todas maneras, muchos, casi la mayoría, esperaban el triunfo de Phil Mickelson.

Y lo que hizo el zurdo es increíble. Con sus 46 años confirma que es uno de los mejores jugadores de los últimos 20 años. Durante el año pasado y este 2016 veíamos la caída de Phil. Esa sensación se aumentó con los dos primeros majors, donde el Californiano no superó el corte en ninguno.

Pero Royal Troon le dio esperanzas. El jueves partió con un 63 y se sumó a la selecta lista de 29 jugadores (ahora con Stenson) de los que hicieron ese score en un major. Un tallarín en el 18 le prohibió ser el autor de la mejor vuelta de un Grande. Además, comenzó con el mejor arranque de un Open en Royal Troon.

El segundo día siguió arrastrando a la historia. Nadie tuvo el mejor resultado de 36 hoyos en Royal Troon que Mickelson. Después se le atravesó Stenson, pero no quedó al margen. El zurdo seguía con una pelea de hombro a hombro contra un jugador que estuvo inspirado todos los días y con su máximo clímax en la última ronda.

Se notaba que el sueco estaba jugando mejor. Pero Phil no se despegaba y no lo soltaba. Recién en el 15 de la última vuelta le sacó dos palos. Mickelson quería su sexto Major como fuese. Y por algo hizo 65 (-6) en la ronda final, sin bogeys, para quedar 2º con -17 y 11 de diferencia con el tercero. Jack Nicklaus salió 19 veces segundo en un Grande, mientras que el zurdo 11.

No estamos seguros si Phil conquistará otro Grande, pero es muy probable que esté luchando en la parte de arriba de, al menos, uno más y todos suplicamos que ese sea el US Open, su título faltante.