Foto: Warren Little/Getty Images Europe)
El BMW International Open ha comenzando de manera expectante para la mirada del golfista. Uno lidera y otros tanto pisan los talones donde se encuentran figuras de la elite mundial. El torneo del European Tour dejó servida a la segunda ronda para que cualquiera dé el salto y ese podría ser Felipe Aguilar.
El chileno no quiere dejar de acelerar desde que tomó esa actitud hace dos semanas en Austria. Anda fino y lubricando sólidos birdies. Hoy tiró una vuelta de 69 (-3) en el Golfclub Munchen Einchenried. Por donde se le mire es buena. Primero porque ha quedado a cuatro golpes del líder belga Thomas Detry. Una distancia mínima para las tres rondas que faltan. Y segundo porque está ubicado en esa tanda donde cualquiera puede dar el salto. A dos del Top 10. Sí, muchos hambrientos para tan poca presa. Cuando aún no ha cerrado la jornada, hay 38 jugadores que se separan por cuatro golpes. Pero es mejor estar ahí que en otro lado.
Esto es serio. Aguilar puede apostar por un buen lugar e incluso la victoria. Cuando el juego está natural lo único que hay que forzar es la ambición. Con el cuchillo entre los dientes. Pisar talones. Echar el aliento. Lo que sea para sea imponer presión con una ecuación que está en la orbe de cualquier golfista: Hacer birdies, precisamente, en una cancha que permite aventurarse. Aquí no se paga tanto el riesgo como en otros campos. El que está más seguro de sí ganara el domingo en Alemania. O el que puttee como los dioses.
Unos tantos jugadores aún no terminan la jornada en Alemania. Lo máximo que podrá influir para Aguilar es que siga aumentando la lista de espera entre los candidatos para el fin de semana. Porque sea como sea la reducción para la tercera y cuarta ronda será infinita para recurrir a los pocos que llegan con chances al título del domingo.