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Si hay un ganador justo del Masters Augusta, ese fue Patrick Reed. No hay dudas de que cerró el torneo de forma brillante, en especial porque unos hoyos más adelante Jordan Spieth encontraba a su mejor aliado del domingo: El Augusta National. 
No hay mejor relación en el golf que Spieth y Augusta National. Una química especial, dulce, que tuvo su grieta en el 2016, pero que se ha curado con el tiempo y buenos resultados. El texano registró un record inédito en esta versión 82°: Es el primer jugador de la historia de este Major que ha finalizado tercero o mejor en cuatro ocasiones y en sus primeros cinco Masters Augusta. Increíble. Y Ayer fuimos testigos de que el estadounidense es el hijo pródigo de esta cancha.
Spieth venía -5 hacia la cuarta ronda y Reed -14. Cuando el jugador Under Armour metió su putt kilométrico en el hoyo 16, alcanzó al puntero después de una remontada de nueve golpes. Finalmente existió la surte del campeón, Reed la tuvo en el H13 cuando su pelota quedó sujeta en la loma y no cayera hacia el agua. Algo anormal en ese hoyo. Mientras que a Jordan le pegaba una ramita en su drive del 18 para quedar a 300 yardas del green. El texano casi embocó el par y firmó una tarjeta de 64 (-8), a un putt de dos metros para par, donde pudo haber igualado otro record del 63 en Augusta, donde solo lo han firmado dos golfistas en este torneo.
También, con su ronda final de 64 (-8), logró igualar el score más bajo de la última ronda del Masters. El chico Under Armour es el regalón de Augusta National y también del público. Su segunda chaqueta verde tendrá que esperar, aunque a este ritmo con una victoria, dos segundos lugar, un tercero y otro 11° ni Reed, García y Bubba Watson, entre otros, serán tan favoritos como Spieth para ganar el Masters.