Foto: PGAPappas
Jordan Spieth, a sus 23 años de edad y cuatro como profesional, ha ganado el The Masters y el US Open. No hay que estudiar en en Harvard para adivinar cuál es su próxima obsesión. Tiene nombre y apellido: The Open Championship.
Esta jueves arranca en Royal Birkdale el 146TH Open Championship. Cada Major tiene lo suyo, pero este es el tradicional que representa la pureza del golf y que cualquier jugador sueña con inscribir su nombre en el Clarret Jug. No hay dudas que Jordan Spieth es uno de los aspirantes con más hambre de ejecutar una victoria en el Grande Británico. Y para esta semana no puede llegar mejor.
Jordan viene a mil revoluciones. Digámoslo, en resumidas cuentas, el texano ha pasado por altas y bajas desde su épico año en el 2015, donde se impuso en los primeros dos Majors, mientras que en los últimos dos quedó 4° y 2° respectivamente. Sin embargo, en el claro desgobierno que se vive en el golf, ha logrado imponerse. Este 2017 ganó en Pebble Beach y hace poco menos de un mes vivió un épico triunfo en el Travelers Championship. Que no se le pase el tren. En serio. Porque en ese torneo Spieth dejó en claro que es el regalón del público. Claro, no el de Royal Birkdale, pero esa sacada del bunker, donde la embocó para ganar el Playoff, le demostró que tiene un apoyo alucinante, que solo se le ha visto con jugadores como Tiger Woods, Phil Mickelson, Arnold Palmer, entre otros importantes. Pertenece, nada más ni nada menos, a esa familia que ha llevado el golf hacia adelante. Tiene esa sangre.
Precisamente, ese fue el último torneo que jugó Spieth. Tomó calma, practicó duro por estas semanas y ahora está con la mente en ganar. Su golf está encendido. Y de los estadounidenses es el regalón. Con esas dos armas llega a disputar el The Open. Cuidado. Jordan está con revoluciones y un triunfo significaría que es el rey que todos quieren que gobierne en el golf.