Masters
Todavía cuesta digerir la victoria de Tiger Woods en el Masters. Pero más allá de sus récords y la heroica victoria, hemos analizado algo así como técnicamente cuál fue la causal del triunfo. Un indicativo, una simple cifra, revela el secreto para ganar en Augusta y cómo el californiano ganador de 15 majors la aplicó durante toda la semana.
En general, y sin poner dudas al respecto, para ganar el Masters hay que llegar con una concentración pura. Contagiarse con el ambiente del campeonato y pensar tiro a tiro como un examen. De tee a green, hay que ser quirúrgico, pero hay una exigencia que si no la cumples, simplemente la cancha no la perdonará y ese es el juego de los hierros. Eras uno y las consecuencias pueden ser enormes a tal punto que ni un juego brillante alrededor del green reparará el error. Francesco Molinari sufrió en este aspecto del juego en la última ronda y aunque su exquisito toque en el approach lo salvó de muchas, al igual que en el putter, llegó en un punto que Augusta National le puso límite y luego se le fue el campeonato justamente por la culpa de un hierro mal pegado.
Algo que sin duda confirma esta hipótesis es la estadística de Woods durante la semana de su victoria. En «Green in Regulation» apuntó 58 de 72 (80.56%) y tuvo el la mejor promedio más que cualquier otro jugador del field. Desde 2015 en el Masters, quienes lideraron en este dato, acabaron en el tablero 1º, 1º, 2º, 3º y 1º posición en el torneo, respectivamente.
Lo que acabamos de repasar atesora la gran ventaja que tuvo Woods en los tiros a green. En otras estadísticas como Driving Accuracy, Sand Saves y Putting, por ejemplo, no figuró en el Top 10 del field.
¿Habrá tenido claro Tiger que en los últimos cuatro Masters, dos ganadores lideraron en tiro a green durante esa semana y que los otros dos campeones terminaron segundos y terceros respectivamente?

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