Enrique Berardi/ PGA Tour LA
Christian Espinoza juega a su ritmo. Sin prisa. Ese paso forjó durante la semana hasta que este viernes pudo sellar su regreso al PGA Tour Latinoamericano.
Escarbando las estadísticas del chileno encontramos que en sus últimas 13 vueltas disputadas no ha subido el par. La última vez que hizo una fue en el primer día del Abierto de Cachagua y partir de la segunda jornada despegó hasta recuperar la membresía del PGA Tour LA. Ahí hizo 70 (-2). En Marbella y Santo Domingo solo hizo scores bajo par, igual que en Las Praderas de Luján, donde solo en una ronda firmó un par de cancha.
Vamos al presente.En la última ronda del clasificatorio al PGA Tour LA, el chileno tuvo que firmar una última vuelta de 69 (-3) para quedar T7 (-6) y conseguir la membresía del cirtuito hasta la primera mitad de temporada. Un logró que salió nada barato. Tiger tuvo que luchar y vivir una verdadera aventura en CG Las Praderas de Luján.
Porque finalizado sus primeros nueve hoyos Espinoza estaba quedando afuera. Y eso que el último birdie que embocó en el 9 trajo el último suspiro para seguir con la convicción. No era suficiente y con esa tortura, al filo de la frustación, siguió por cuatro hoyos. Sufriendo. Sudando. Evitando el bogeys y sabiendo que sin un birdie ni los playoff podía forzar. Pero ese llegó, a la altura del 14, para la tranquilidad. Una tranquildad que se transformó en excitación cuando en el 18 embocó otro birdie para así evitar el desempate y clasificar directamente. Sangre de Tiger.
Es notable cómo ha rematado este jugador en los dos últimos torneos. Sin ansiedad y eso en el golf es tan valioso como un birdie. Hagamos el match. En Santo Domingo siempre vino abajo del puntero en el tablero. A puro bajo par venía hasta que remató con un terrible 65 (-7) para llevarse la victoria en la última jornada. En Argentina durante los tres días estuvo a un golpe de la clasificación. E igual, con dos scores bajo par y un par de cancha venía sin perdiendo el control hasta que hoy firmó el 69 (-3) que lo dejó adentro.
En suma, con sus últimas 13 vueltas donde evitó el sobre par,  Espinoza vuelve a consolidarse como uno de los mejores chilenos . Así se juega el golf, tío. Y de seguir así no será extraño que nos siga sorprendiendo. Es un buen presagio. Quizás sea el momento de despegar en el PGA Tour y ganar un título. En una de esas ese sea el próximo premio de su esfuerzo.
La otra cara la vivió Benjamín Alvarado. Imposible no irse amargado. El chileno firmó una vuelta de 74 (+2) para quedar T16 (-2) y solo conformarse con el estatus condicional. Es decir, solo algunos torneos podrá jugar y en ellos tendrá que lucirse para mantener más ritmos de campeonato. Le llueve sobre mojado. Y se le están acabado los créditos. Porque para este 2017, cuando ya están casi todos los circuitos fijos con sus jugadores, no tiene ningún Tour fijo.
No sirve tener una llave tan linda si no sirve para ninguna cerradura. Así es el golf. Te pega fuerte, pero tarde o temprano te recompensará y esperemos que le llegue el turno de Alvarado, nuevamente, para mostrar su gran potencial que tiene en este deporte. Por ahora, Espinoza  es quien celebra, porque ha bailado por muchas fiestas con la fea. Y seguro es la mejor carta que tenemos en el PGA Tour LA para seguir los pasos de Mito Pereira en el Web.com Tour.