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A horas de que Joaquín Niemann comience su tercera ronda en el Greenbrier, una corta pero notable anécdota ocurrió exactamente hace una semana en el Quicken Loans National. Los protagonistas fueron el chileno y Tiger Woods. 
Tras la segunda ronda de ese torneo, ambos igualaron en su score total (-5), por lo que quedaron con horarios muy pegados en sus tee times respectivos. Así, antes de salir a jugar, los dos practicaban uno al lado del otro en el driving range. En un momento, Tiger se quedó pegado mirando al chileno y opinó sobre su swing :«Es impresionante”. 
Esta anécdota la contó Steve di Meglio en el USA Today. Tiger es uno de los jugadores más influyentes de la historia del golf mundial y que hable así de Niemann es un honor. Aunque tampoco hay que poner al californiano como un dios, donde por cada cosa que dice o hace se debe publicar una noticia. No es ley. Pero sí ese comentario sobre el chileno es una manera de dibujar el panorama que vive Joaco en Estados Unidos. Con apenas 19 años y en pocos torneos disputados en el PGA Tour, este jugador tiene una reputación única y causa impresión en todos. Sí, prácticamente todos.
Tal vez no gane este domingo Joaquín. O tal vez sí, pero los que estamos la mayoría seguros es que acabará con la tarjeta del PGA Tour 2018-19 en el bolsillo, para así seguir el mismo camino que tomaron Jordan Spieth y Jon Rahm, los únicos dos jugadores que pudieron llegar al circuito norteamericano por esta vía. En esta historia de Niemann se está inscribiendo recién la primer hoja de capítulo 1.