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Cada campeón de un Major y en especial del Masters, tiene una historia emotiva por contar. Esta vez la cadena ESPN narró un presente episodio de los Reed´s y la dura relación entre ellos.
Bill y Jeannette son los padres de Patrick. Ellos todavía no han podido hablar con su hijo, ni menos darle un abrazo para felicitarlo por su brillante triunfo. Es más. No se hablan hace seis años. La familia de la esposa del campeón del Masters, Justine, no se pueden mirar con sus consuegros. La verdadera razón de este quiebre es oculta, pero es tanta la enemistad que en el US Open del 2014 le negaron la entrada a los padres de Patrick a pedido de Justine. Algunas periodistas, como afirma ESPN en su artículo, han visto a Bill disfrazado intentando ver a su hijo en los torneos del PGA Tour sin que sepa el nuevo maestro de la chaqueta verde.
Patrick Reed ha tenido que dejar de hablar a sus padres y hermana. A seis años no se han cruzado la palabra ni tampoco conocen a sus hijos. Lo más triste es que ellos viven a tres millas del Augusta National. Bill, Jeannette y Hannah (hermana de Patrick) vieron por tv la victoria y lloraron sin tapujos. Las ganas de participar en la ceremonia no faltaban, pero tampoco eran bienvenidos. Más allá de las razones del quiebre, ver a un hijo ponerse la chaqueta y no estar ahí para presenciarlo es triste, sobre todo porque fue Bill quien le regaló unos palos de plásticos a los dos años y fuera el gran impulsor para que Reed se enamorara de este deporte.
Finalmente, luego de saber esta historia, algunas cosas cuadran con el reciente Masters que acabamos de vivir. No ver a tus padres ni hablar con ellos hace seis años y que tampoco conozcan a tus hijos conlleva un significado emocional grande para Patrick, al que ha tenido que esconder y enterrar. Esa conducta fría se notó en Augusta National y en los últimos 54 hoyos que vivió como puntero. McIlroy, Spieth ni Fowler pudieron derivar a Reed, cuya victoria le hemos encontrado todas las piezas del puzzle: Buen golf, excelente juego de tee a green, rey de los putt de cuatro metros y frío de cabeza. Una pieza, sin embargo, falta para cuadrar todo y la cuenta su padre.
 Finalizada la tercera ronda del Masters, Rory McIlroy estaba en conferencia de prensa y dijo que «la presión es para el líder que tiene tres golpes de ventaja”. Grave. No suena tan fuerte esta frase, pero para Patrick, según su padre, fue la motivación para salir al ataque ese domingo: “Sabía perfectamente que Patrick estaba viendo ese comentario de Rory, y si no lo estaba viendo él, seguro que sus suegros o su mujer se iban a encargar de decírselo. Esto es lo único que necesita Patrick. Es su gasolina. Nunca hagas que Patrick se enoje, si dudas de él y dices que no puede hacer nada, es todo lo que él necesita para dar lo mejor de sí. Y por si necesitaba algo más, ahí estaban los comentaristas de televisión y muchos aficionados diciendo que el favorito era Rory y otro», explica Bill para el reportaje de ESPN.
Todas las piezas cuadran. Reed es un gran golfista, pero en la pasada Ryder Cup, donde justamente fue el vampiro de Rory, y en el triunfo del Masters, calzó ese carácter especial y el que Patrick tuvo que tomar por motivos extra golfísticos. La vida quita y da…
La historia de Reed por ESPN AQUI