Tiger Woods dejó en frío a todo el mundo de golf y de paso causó un terremoto en el PGA Tour. Cuando el viernes pasado confirmó que iba a estar en el Safeway Open, tres días después se bajó por la vulnerabilidad de su juego. Esto es extraño.

Más encima, anunció su regreso para diciembre en el torneo de su fundación. ¿Qué pudo haber pasado en tres días para ponerse tan vulnerable su juego y aplazar su vuelta en dos meses más? ¿Habrá sufrido un ataque de desconfianza? ¿Mucha presión en sus hombros? 

Tiger está sufriendo. Que no les quepa la duda. No es un capricho. Algo pasa y hay que descubrirlo. Y la respuesta ante las tres dudas expuestas puede tener un nombre con todas sus letras: LESIÓN. 

Puede ser que esté bien, como ha retirado él y otros golfistas. Pero todo esto suena raro y trae sospechas. Cuando hace un par de meses un periodista famoso de Golf Channel puso en duda que si alguna vez volverá Tiger a jugar, la verdad es que no estaba muy loca su afirmación. Es más, calza mucho. Nadie se baja luego de anunciar tres días antes que disputará el torneo. Más encima, por problemas en su juego.

Por eso es que la hipótesis de que la lesión en la espalda puede ser más que una profecía. Sus malestares le han durado harto y esa ernia del cual se ha operado más de una vez quizás sea la causa de todo. Una lesión de ese grado, sobre todo en el golf que te exige mucho en la espalda, te puede dejar fuera de competencia. No es que no puedas jugar más, pero sí no estar a la altura del PGA Tour.

No es por invocar al pesimismo, pero todas estas dudas que ha instalado el californiano dan para estás suposiciones. De todas formas no hay que dejarse llevar por el pánico y esperar que Tiger cumpla su palabra. 

Como si fuera una novela. Cuando todos pensábamos que el final del capítulo Tiger regresaría, el autor de la historia nos engañó para dejar la expectación durante otras páginas más.