Source: Ross Kinnaird/Getty Images North America
No hubo una explicación, pero está claro como el agua su motivo: La USGA ha decidido cortar los rough este martes en Ernie Hills para evitarse líos y polémicas posteriores. El debate se ha abierto.
Y de repente, a dos días que arranque el US Open, se pusieron a cortar los rough, principalmente en la selvas que habían de los hoyos 4,12,14 y 18. Por un lado del debate, el argumento es válido: Hablamos de un rough cuyo tallo medía al menos un metro. Tampoco hay que tomarse este torneo como una carnicería.
Sin embargo, por otro lado, la USGA huye del miedo. Ya le pasó hace dos años con los greens de Chambers Bay y con lo ocurrido durante la última edición con la penalidad de Dustin Johnson ya no quiere más problemas. Pero en eso, un argumento de peso lo coloca Rory McIlroy, donde es casi imposible debatirle. El norirlandés dijo: “Si aquí estamos 156 de los mejores jugadores del mundo y no somos capaces de coger calle en estas avenidas, quizá sea mejor hacer la maleta e irse a casa”, opinó (Traducción Ten-Golf).
No deja de estar en lo cierto. Los rough son brutales y cualquier aficionado de handicap 10 sufriría. Pero los mejores profesionales del mundo no deberían estar tan alterados para no apuntar en uno de los fairways más anchos que se ha disputado en un US Open.
Veremos, el mismo jueves, si este ambiente de inseguridad se ha convertido en humo o no. Lo cierto es que si hay malos scores no serán por los rough. Esta cancha si anda con viento cualquier pegador «normal» y no largo tendrá una desventaja a partir del hoyo 1 de Erin Hills.