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En el golf hay historias de glorias y no siempre se vincula a los ganadores. Cuando Shaw Stefani embocó un birdie el domingo pasado en el 18 de la última ronda del Wyndham Championship toda una vida golfística se le pasó por sus ojos.

Es que ese birdie le permitió asegurar la tarjeta en el PGA Tour. Y, claro, las emociones se expresaron con llantos. Claro, lágrimas de alegría. Porque este jugador no lo hacía desde que aseguró su tarjeta en el Web.com Tour por el 2011 luego de «interminables viajes por los mini-tours para ganarme la vida», aseguró.

Es recurrente que suceda un domingo a finales de agosto cuando termina este torneo. Porque justamente este evento es el úlltimo del calendario del PGA Tour antes de los playoff de la FedEx Cup. Después, muchos saben de que si siguen o no en el máximo circuito norteamericano para pasar a disputar su última chance de permanencia en las finales del Web.com Tour.

El mismo caso sucedió con Kyle Stanley. Al igual que Stefani, ambos estaban dentro de los 125 mejores del ranking y tras el torneo pudieron entrar.

Pero también hay otros casos , y de pena. La otra cara de la moneda la vivieron Matt Jones y Whee Kim. Ambos empezaron el Wyndham dentro de los 125 mejores. Pero, fallando el corte, perdieron la tarjeta para intentar recuperarla en la finales del Web.com que, por cierto, es una competencia durísima.

Las cosas lindas y penosas del golf. Cada golfista sabe lo que tiene que atravesar para llegar al PGA Tour. Así que cualquier emoción de pena o alegría es permitida en este deporte tan sufrido y sacrificado.