© Golffile | Fran Caffrey
El triunfo soberbio de Jordan Spieth durante el domingo pasado quedará en la historia. A un ritmo cardíaco se definía el ganador del The Open Championship en la cuarta ronda. Y ahí hubo dos momentos que nunca olvidaremos y claves para la victoria del texano.
El primero, que fue el punto de inflexión para el triunfo, pasó en el Hoyo 13. Pero no fue por un birdie ni por un tirazo. Los que vieron en la televisión saben de lo que hablo. Jordan pegó un slice doscomunal en la partida y su pelota quedó injugable. Luego le sacó al jugo a la regla, que permitía al estadounidense doprepar hacia atras y atrás hasta que quedar nada más que en la cancha de práctica. Sí, ahí estaba Spieth. Justamente en el lugar donde el golfista arregla su swing, uno que Jordan no lo había encontrado durante toda la vuelta. Hasta ahí. Porque luego de su golpe en el Range, la dejó antes del bunker y salvó un grandioso bogey tras meter un putt de dos metros. Por primera vez desde el jueves perdía el liderato. Pero desde ahí cambió todo. Como si esos 30 minutos de la revuelta para dropear le dieron el oxígeno suficiente para comenzar el ataque. Hecho: En los siguientes hoyos embocó birdie, eagle, birdie y birdie. Mató. Ese fue el momento tan importante:

Luego vino el eagle del 15. Antes, en el 14, casi hacía un hoyo en uno y Spieth comenzaba a echar leña a su inspiración. En el par 5 la subía de dos y se dejaba un putt kilométrico para eagle. Caja. Spieth no lo celebra y su reacción es de película. Porque le dice a su caddie, Michael Greller, «Tú saca la pelota» y se va con con cara de asesino al Tee del 16. Tremendo. Esto lo hace único de especie y el favorito para todos. Este es el momento:

Jordan explicó su reacción: «Me salió de forma espontánea y no fue por premiar a Greller. Ya sabéis lo que pienso de él y lo fundamental que es para mi dentro del campo, pero en este caso no era por eso. Ha sido un gesto de vieja escuela. Me salió de manera espontánea y tiene que ver con los British antiguos. Ya sabéis que esta semana están continuamente poniendo en televisión imágenes de los primeros Open de la historia y en ellos he visto que cuando un jugador metía un chip desde fuera de green, era el caddie quien recogía la bola». (Traducción de Ten Golf España). 
En las victorias de Majors pasan varias momentos anecdóticos. A veces arrasan, sufren, se juegan como match y mil otras situaciones. Pero la que ocurrió este domingo en Royal Birkdale es difícil de revivir. Porque Jordan Spieth tiene esa gracia que ningún otro jugador posee: Hacer olvidar a Tiger Woods.