Foto de Little Rock University

Matías Calderón sigue en plena carrera para conseguir un cupo a la final del Q-School para el European Tour. Hoy, en la segunda ronda de la semifinal, tuvo una vuelta luchada con gran reacción sobre el final para seguir en pie en las Colinas Golf Country Club de España.

El chileno hizo par de cancha y se instaló en el T38 con -1. Pero pudo ser mucho peor. Ese par trajo muchas cosas revueltas. Sí, porque fue una vuelta intensa. Matías empezó desde el Tee del 10 y, a pesar que venía -1 hacia el final de los primeros nueve hoyos, se le pegó el bogey y anotó cuatro seguidos hasta el 12.

Claro, era un +3 en total que lo iba a dejar con la chance lejana para poder conseguir un cupo para la final. Y en estas situaciones la mente es el mejor aliado. La concentración expulsó el bogey. Calderón entró al par 5 del 12 y pegó un hierro 3 en el segundo tiro tal letal que no solamente terminó en birdie. Con ese golpe volvió todo: el ritmo de un swing que estuvo desaparecido en los primeros dos hoyos. ¿El resultado? dos birdies más para rescatar el par de cancha.

Ahí se ven los gallos. Tremendo jugador es Matías. Recuperarse de esa presión es clave para imponerse en el golf. Fue tal letal su reacción es que sus dos pulmones siguen intacto en el tablero. Claro, en este minuto está afuera. Y aunque no se ha determinado cuántos clasificarán a la final, se estima que sea entre los 20 y 25. En ese caso, son tres palos que necesita recuperar en las siguientes rondas.

Veremos cómo sale Calderón para mañana. Porque si desde el tee del 1 entra concentrado este jugadoe es capaz de pegarse una acelerada tan rápida para instalarse en zona de clasificación. Eso esperamos, Dios Golf.