PGA Tour LA

Joaquín Niemann acarició la gloria este viernes en la última ronda del Junior Orange Bowl. El chileno arriesgó en los 18 hoyos, logrando una destacada vuelta de 68 golpes (-3) para quedar 4º (-9) en el prestigioso torneo.

Es valiosa la actuación de Niemann. Hay varias razones. Comenzemos por su intervención de este día en el Biltimore GC. Joaco empató la mejor vuelta del día. Un -3 sin bogeys, donde empezó con tres birdies en los primeros cinco hoyos. Así, en el resto del recorrido siguió de cerca a los líderes, llegando a quedar a un golpe. Sin embargo, a pesar que nunca se subió, tampoco se volvió a bajar y el austaliano Kael Vilips aprovechó para triunfar con -12. Merecido vencedor, porque nunca se movió del liderato.

Pero lo tremendo de Niemann no queda en que intentó hasta el final para ganar durante este viernes. El chileno cerró un ciclo en su vida y sin dudas el Orange Bowl represntó grandes momentos de esa etapa. En las tres veces que jugó este torneo quedó 1º, 2º y 4º. Ahora deja la competencia juvenil con honores y también cierra un tremende e intenso año.

Sí, a principio de esta semana decíamos que Niemann podía quedar en la historia del golf si triunfaba nuevamente en este torneo. A pesar que no lo hizo, marcó un registro inédito con su nombre. El paso de Joaco por el Junior Orange Bowl siempre se recordará, porque con dos años menos que sus rivales ganó en 2014, quedando 2º y 4º en los siguientes años. El chileno cierra un tremendo ciclo.