Tareas cumplidas. Ayer, cuando Joaquín Niemann entregaba su tarjeta 72 (par), se dejaba dos cosas pendientes: alcanzar al líder y concretar esa vuelta extraordinaria que quería, pero no salía. «Sí, cayó».

Las dos profecías sucedieron y ahora el chileno llega al cuarto día empatado en el liderato del IMC Junior World Championship.

El mejor estudio para hacer la tarea fue la concentración. Y también, claro, soltar a la bestia que llevaba adentro. Esa misma que lo impulsó a llevar una temprana ofensiva. Entre los hoyos 2 y 6 embocó cuatro birdies. Un bogey en el 7 puso de vuelta a tierra. Para los segundos se encontró con tres birdies más y otro bogey. Resultado final: 67 (-5), su vuelta más baja de las dos veces que ha jugado este torneo en Torrey Pines y segunda mejor del campeonato.

«Jugué muy parecido a ayer. Con un par de tiros mejores y dos bogeys que pudieron ser pares. Pero feliz de partir como líder», concluyó desde California.

En juego, sin embargo, tuvo un tiro destacado el chileno. Los hierros y los golpes a greens  fueron la clave de su jornada. Y, sobre todo, cómo ocupó su cabeza. No es fácil evitar el error en esta cancha y qué mejor asumirlo. Cuando Joaco tuvo uno, sabía desde antes que su pelota iba a caer por el lado bueno. Impecable estrategia de este chico.

Mañana será otra de esas batallas épicas en San Diego. Joaco llega empatado con el local Sam Choi. -7 están los dos y -5 Chase Furey, quienes serán los protagonistas de la gran pelea que habrá en el final del Junior World Championship.

Dejemos que el destino hable por sí solo mañana con el resultado de Niemann. Pero si llegase a ganar, la historia será desafiada una vez más por este joven que en la hierba de Torrey Pines ve lejos, pero muy lejos su techo.