Foto por: Enrique Berardi / PGA Tour LA
En un abrir y cerrar de ojos, Joaquín Niemann pasó del 2° al 12° lugar del Abierto do Brasil. Así es el golf, una caja de sorpresas. Hoy no fue el día del amateur chileno que, sin embargo, sigue con posibilidades para el triunfo. En este deporte nunca se tira la toalla. Existe un escenario factible que se podría dar.
Niemann anotó una tarjeta de 74 (+3) para quedar -4 en total. En el Campo Olímpico se sufre jugar en la tarde y el viento puede opacar una vuelta incluso jugándola bien. No sabemos cuáles fueron las sensaciones de Joaco, pero sí sabemos que le puso el hombro a la cancha cuando en los primeros nueve enchufaba cuatro birdies. La explicación de su score, en realidad, está en sus segundos nueve donde no se bajó e hizo cuatro bogeys.
De todas maneras, el escenario para salir atacar a Niemann está servido. Primero, saldrá tranquilo a jugar, donde estará entre los últimos grupos pero sin todas las miradas como la que tendrán los primeros del tablero. Lo otro, es que si bien está siete golpes del puntero Rodolfo Cazaubón, dar el salto a los otros puesto es un puerto de acceso. El segundo José de Jesús Rodríguez está con -8 y el tercero Óscar Frausto con -8. Joaco no está cerca pero un vueltón, acompañado de otros scores no bajos de sus competidores, ayudaría incluso a pelear el título. Es una simple ecuación para un escenario factible. Lo decimos porque el chileno está a la altura de ganar y mañana verán que tomará cada opción que se le cruce en Río de Janeiro.
Los otros chilenos de la competencia tomaron tregua con el campo durante esta ronda. Hugo León hizo Par, igual que Cristóbal Del Solar. Pelón tuvo una dura vuelta a la que tuvo que terminar con dos birdies para quedar T23 (-2). Mientras que Del Solar también finalizó con dos birdies en los últimos tres hoyos y subió hasta el puesto T45 del tablero.
Ojalá mañana sea un final feliz, sobre todo para Niemann. Joaco disfruta y es bueno que tenga esa actitud. Nosotros, mientras, estaremos pendientes de su hoyo a hoyo, porque cada uno sabe que este jugador es capaz de fregar cada ilusión de su competencia. Hoy bailó con la fea, pero para mañana se pondrá su mejor traje.