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Hace más o menos un mes quisimos adivinar el destino. No nos fuimos a leer las cartas y menos visitar a un chamán. Simplemente perfilamos, como lo haría cualquier aficionado, que Jordan Spieth o Justin Thomas iban a ganar el The Open. No descubrimos el fuego, pero fue un acierto de que el Texano se impuso en el British y el triunfo de Thomas durante este domingo en el PGA Championship nos dio aún más la razón.
No queremos ser arrogantes ni tampoco anunciar que lo dijimos. Cualquiera lo pudo haber predicho. Solo queremos dejar en claro que lo planteamos. Y se cumplió. Un agrado y demuestra la emoción del golf. Jordan Spieth y Justin Thomas son amigos desde chicos. Soñaron juntos, vivieron todos los procesos juntos y creciendo juntos. Y los dos han llegado a la gloria. Juntos.
Thomas ganó el PGA Championship con majestad. Hideki Matsuyama y Kevin Kisner eran los principales candidatos para ganar este domingo. Y luego otros cinco, e incluso más, se sumaron a la lista durante la jornada. Fue un día de infarto y lamentamos profundamente que no lo hayan transmitido en Latinoamérica, porque nos atrevemos incluso a decir que fue el Major más emocionante del año.
Thomas pinta para ser el mejor jugador del año. En enero ganó los primeros dos torneos del año del PGA Tour y en cuatro meses saboreó tres triunfos del circuito. En una de esas victorias anotó el vueltón de 59. Es un jugador histórico. Porque en el US Open anotó un 63 y hoy, con 24 años, es el cuarto jugador de la historia que se impone en el PGA Championship con esa edad (Fuente Ten Golf). Tiger Woods, Jack Nicklaus y Rory McIlroy son los otros tres.
El PGA Championship ha cerrado un año de Majors infartantes. Cada una tendrá su opinión de cuál fue el más emocionante o no, pero el último sin duda está entre los dos primeros, ya que nos enseñó de lo lindo del golf. En serio lamentamos que en Latinoamérica no se haya transmitido porque la jornada fue preciosa. Por último, cabe mencionar que si bien no hay un gobernador en el golf como Tiger o Nicklaus, sí parece que la podría gobernar una generación de amigos. Spieth, Thomas y Fowler, amistades inseparables, tienen el perfil de tomar el fierro caliente y asumir que en sus manos está la misión de hacer más masivo el golf, porque las tienen todas: Talento, arrastre y carisma. Rickie gana un Grande y esto se arma.