Este jueves tenderemos el cuarto y último Major del año. El PGA Championship -el menos atractivo de todos, digámoslo- se juega en Quail Hollow. Sin embargo, por cómo llegan las figuras mundiales, este torneo promete.
Primero porque Jordan Spieth podría lograr el Grand Slam si es que gana el torneo. Haría historia. Y sería con Tiger Woods los únicos que han ejecutado esa hazaña a los 24 años. Después viene la sensación del momento: Hideki Matsuyama. El japonés viene de imponerse en el WGC Bridgestone Invitational y suma tres victorias totales en el año. Quiere ser el el primer nipón en levantar un trofeo de Major. Por último, está Rory McIlroy. El norirlandés viene con los dientes apretados. Distintos jugadores le han quitado su trono y lo quiere recuperar. Nada mejor que en una cancha donde ostenta el récord de cancha. Esa fue en el Wells Faargo Championship cuando tiró un 61 para ganar el torneo en 2015. Y a esto hay que sumar otras revanchas de Day, D.Johnson, Walker; y los que vienen a buscar su primera victoria en un Grande como Kuchar, Thomas, Fowler, Rahm, entre otros. Uff. Se viene.
Paralelamente, este Major podría ser el último que se juegue en esta fecha. La organización está manejando la opción de celebrarlo en Mayo. Un cambio que llama la atención, pero que ya lo han hecho durante otras ediciones, aunque hace mucho tiempo. Lejos de la era moderna. Todo con la razón de que en septiembre quieren liberar a los jugadores del PGA Tour para que tomen descanso.