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Se nos viene el Open Championship. 156 jugadores para, al menos, ilusionarse con tocar ese Claret Jug y sentir en sus manos el sabor de la historia. Porque este torneo nos lleva a la cuna del golf y al entrar al club donde se jugará es sentir un ambiente que no sucede ni en el Masters, US Open ni cualquier otro campeonato.

Esta 145th versión del tercer major del año se jugará en el Royal Troon Golf Club. Será el escenario por novena vez y desde 2004 que no se disputa aquí este torneo. ¿Qué podemos decir de este campo relacionado con el Abierto Británico?

En 1962 fue una fecha especial. Arnold Palmer defendió su título para triunfar por dos años consecutivos. Mientras que 12 años antes el argentino Roberto Di Vicenzo quedó a dos golpes del ganador y luego se dio revancha en 1967 para levantar una victoria, claro que fue en el Royal Liverpool.

Lo especial que trae esta cancha también es el poder que ejerce Estados Unidos. De las ocho ocasiones, las seis últimas han sido norteamericanas. En 1950 ganó el sudafricano Bobby Locke y en 1923 la única victoria de un europeo a manos del inglés Arthur Havers.

La última vez que se jugó fue en 2004. El estadounidense Todd Hamilton venció en playoff al sudafricano Ernie Els, donde ambos llegaron a la cima con -10. Phil Mickleson quedó 3º a un palo y 4º Lee Westwood. Todos ellos estarán el jueves. Aquella vez el corte cerró en +3.

La penúltima vez fue en 1997 , donde el norteamericano Justin Leonard triunfó con -12 y con tres tiros menos lo escoltó el norirlandés Darren Clarke. El irlandés Padraig Harrigton culminó 5º en el principio de su carrera y no es descabellado que luche por el título, pues conoce la cancha y podría conquistar su tercer título en el Open. Ahí si que quedaría en la historia.

Si hablamos de las condiciones de la cancha, lo primero que se viene a la mente son los búnkers. Hablamos de los tradiciones, esos con con un agujero eterno y una pared que sobrepasa la altura del jugador. Para los espectadores será una gracia ver al golfista caer en la arena y ver cómo se las arregla. Y para ellos, lo contrario.

De todas maneras, la cancha es predecible. Los que ganaron o estuvieron cerca después volvieron y su actuación estuvo en los primeros lugares. Al tercer día el campo la tendrán estudiado y la atacarán sin problemas. Sí, tiene hoyos complicados con greens duros y búnkers peligrosos, pero en este Open el acumulado final pasará el -10.

En los primeros dos majors no se superó el -5 y seguro que la organización intentará poner las condiciones duras. De todas maneras, con el buen momento que llegan algunos jugadores, la ofensiva no se demorará en llegar.