Este año no habíamos visto triunfar al norirlandés Rory McIlroy. Su última celebración fue en noviembre cuando se impuso en el DP World Tour Championship, por Dubai. Y este domingo lo hizo otra vez, confirmando su favoritismo en el Irish Open.

Muchos lo extrañaban y su nombre, por el contrario, comenzó a ser motivo de críticas.  No es mentira que el ataque de Jason Day, Jordan Spieth e incluso de Rickie Fowler han dejado al margen al norirlandés. Pero no en Europa. En estas tierras el Nº3 del Mundo sigue gobernando y su reciente triunfo en el Irish Open, donde hacía de anfitrión a través de su fundación, confirmó su poderío y claro que lo quiere expandir.

Y lo que pasó el domingo en el The K Club es fascinante. Una demostración de golf, riesgo, agresividad, frialdad y, en resumen confianza, dio Rory en el último día. Todo se sintetiza con dos golpes. Como antecedente, el norirlandés llegaba a la última ronda con 3 tiros de ventaja, pero su compañero de salida, el escocés Russel Knox, se le coló y al 16 llegó con uno de diferencia.

El final era de miedo. Pero quedaban tres hoyos, dos par 5 donde Rory puso todas sus fichas y no se equivocó. El primer ataque fue en el 16.  Con un sólido drive le quedó un tiro de 271 yardas hacía el green. Se dispuso y con su madera 3 la clavó suficiente para hacer dos putts. Un birdie que dio vuelta el escenario, porque Knox marcó un bogey.

En el 17 no pasó nada y así se fueron al último hoyo, donde todo podía pasar. Aquí fue la escena de riesgo más letal en el golf.  Nadie puede ser tan agresivo en un momento tan apretado. Porque McIlroy tenía un tiro de 253 yardas, con agua antes y donde lideraba por uno. La probabilidad de caer en el agua era alta y de un momento a otro se podía transformar en una frustración más de este deporte. Porque en el golf hay momentos épicos y frustantes y todo puede ser provocado por un golpe. Rory escogió la primera opción. Con su madera 5 la impactó para dejar su pelota a menos de un metro y llevarse las emociones agitadas de un público que no lo podía creer. Fue un eagle histórico que lo hizo levantar este trofeo por primera vez en su carrera.

Y es que de pasar a estar perdiendo por uno en el 16 lo terminó ganando por tres, en un final épico y la confianza que demostró en esos dos tiros desgarradores confirma que Rory es Rory. Ahora sí que está dispuesto a atacar. Lo hizo en Irlanda, donde tuvo que volver a Europa para decir que él manda y ahora su imperio lo trasladará a otras tierras, unas que Jason Day se las está adjudicando. Porque si hace unas semanas estaba en proceso los cambios de su swing, ahora los resultados están a la luz y la mejor segunda prueba será en menos de un mes con el US Open.

Esto dijo el campeón por el electrizante final: “Creo que nunca en mi vida he sentido tanta presión como hoy. Había perdido mi ventaja y el torneo se me estaba escapando. Russell hizo birdie en el 14 y el 15, que son dos de los hoyos más difíciles del campo, pero yo sabía que tenía la ventaja de la pegada en los tres últimos. Me dije: ‘todavía estoy dentro, todavía tengo posibilidades» y traté de tomarlo con la mayor paciencia posible’, manifestó.

Un épico remate, donde el propio Rory confirmó la presión de los últimos hoyos. El alivio lo sintió al final, cuando vio su pelota caer en el hoyo, donde el trabajo, la presión y la concentración se manifestaron en la cara de un jugador emocionado, que se convirtió en el primer anfitrión de un torneo del Circuito Europeo que lo gana. Esos 666.000 euros que se recibió no se los metió al bolsillo y lo entregó a su fundación. Finalizó emocionado.

Fue un contexto fascinante. Y dejó hitos finales que demuestran que es un jugador letal dentro y fuera de la cancha. Dentro porque lleva tres temporadas consecutivas con victoria en este circuito y la primera en suelo irlandés, donde en las tres últimas ocasiones del Irish Open no había pasado el corte. Y afuera porque su triunfo permitió la donación y no hubiese sido así con otro jugador.

Para los que le interesa el juego de Rory, sus estadísticas quedan a la luz. En los greenes en regulación fue el más preciso y sus dos maderas Nike lo demostraron, en especial la 5, que la ocupó en el 18  para liquidar un extraordinario eagle.  Desde el tee pega bombas con el Nike Vapor Fly Pro, que lo culmina como 9º pegador más largo. Y en su putt, donde fue letal en Irlanda, encajó 16 para birdie con el palo Nike Method Origin B2- 01

En resumen, esto llevaba en su bolsa:

Bola Nike, RZN Tour Platinum
Zapatos Nike
Driver Nike, Vapor Fly Pro 8.5
1ª madera de calle Nike, Vapor 15
2ª madera de calle Nike, Vapor 19
hierros 3-9 Nike, VR Pro
Pitching Wedge Nike, VR Forged 46
Sand Wedge Nike, VR Forged 56
Lob Wedge Nike, Engage 58
Extra Wedge Nike, VR Forged 52
Putter Nike, Method Origin B2-01
 

 

 

Qué ganador que tuvimos en Europa. Ese Rory que se extrañaba apareció y no nos conformamos con verlo en el top ten en torneos, sino que lo reconocemos con sus victorias y sobre todo con finales como este. Gracias.