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Esta semana es fiesta en el golf. Se juega el 118th U.S. Open Championship en el Shinnecock Hills Golf Club de Nueva York. La USGA ha desempolvado este campo y revivió recuerdos latentes de los inicios del golf en Estados Unidos. Hablamos uno de los cinco campos que ha celebrado un Major en tres siglos diferentes. Sede del US Open en 1896, luego 1986, 1995 y 2004. El recuerdo más al tiempo es justamente el último, cuando el sudafricano Retief Goosen se impuso con un estrecho -4, derrotando a Phil Mickelson.
Si se habla del US Open, sin querer queriendo se toca el tema de Phil. Todo sabemos que este torneo es la pieza faltante para coronar la carrera del zurdo de 47 años. A este golfista de California, ganador de 5 Majors , 43 torneos PGA Tour y miembro del Salón de la Fama, solo le falta la victoria del Abierto de Estados Unidos para completar el Grand Slam. Ese trofeo se ha convertido en una maldición, pues Mickelson ha terminado seis veces segundos, sumado a otros seis Top Ten, y toda esa larga historia tiene un capítulo en Shinnecock Hills.
Esa vez fue derrotado por el sudafricano Goosen, quien llegó a la cuarta ronda con dos de ventaja. Incluso, hasta el hoyo 13, Retief prolongó a tres la distancia cuando quedaban seis por jugar. Sorprendentemente, en tres hoyos, Mickelson igualó el marcador. El californiano puso de pie al público con su birdie al 15. Un error del estadounidense, finalmente, generó la victoria del africano, quien hizo los deberes cerrando la vuelta con par – par, mientras Phil anotaba un doloroso doble bogey que entregó en bandejas el título.
Una derrota dolorosa, que tiempo después sabría lo importante que era no hacer ese doble del 17. Aunque, en realidad, las otras cinco también produjeron secuelas. En 1999 cayó ante Paine Stewart por un golpe. En 2002 nada pudo hacer contra la hegemonía de Tiger Woods. En 2006 ocurría algo similar a Shinnecock, pues un doble bogey en el 18 permitió que el australiano Geoff Ogily ganara su único major. En 2009, por el contrario, llegó por atrás y no le alcanzó. Mientras que su último segundo lugar, en 2013, también dejó una espina clavada, porque desde la primera hasta la última ronda fue puntero, pero dos bogeys en los últimos cuatro hoyos hicieron que el US Open sea su gran deuda.
Desde que Mickelson ha tratado de conseguir el Grand Slam con el US Open, nunca pudo estar tan cerca con resultados como 28°, 64° y un corte no superado. Mientras que entre las seis veces que salió segundo, solo Pinehurst Resort, ha sido el escenario que ha enfrentado más de una vez para el Gran Glam, específicamente en 2014 sin éxito. Ahora, sin embargo, Shinnecock Hills aparece nuevamente y con la diferencia de que en 2014 no ganó ningún torneo y en el presente viene con la victoria en el WGC México Championship. Como sea, encontramos razones para que Mickelson cumpla su sueño.

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