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Después de la caída de Jordan Spieth en el The Masters, por un tiempo se detuvo su presencia arrasante. Pero fue necesario. Ahora el texano ha vuelto a hechar andar la máquina y ganó el AT&T Pebble Beach Pro Am.
Una victoria sin apuros. Una cómoda ventaja para la última ronda donde terminó imponiéndose por tres golpes. Una diferencia que registra un hecho histórico: es el único jugador que ha ganado en cinco ocasiones por una diferencia de tres o más golpes antes de los 24 años en el PGA Tour. Pero si hablamos de historía, el mejor dato que registró es este: segundo jugador más joven de la historia en alcanzar nueve títulos en este circuito con 23 años y cinco meses. Por un mes lo supera Tiger Woods y la tercera plaza lo ocupa Jack Nicklaus con 24. Nada más que decir.
Grafiquemos su cifra en porcentaje. Spieth en Pebble Beach jugó su camponato Nº 100 en el PGA Tour. Lleva nueve victorias, entonces gana casi el 10 % de sus torneos en este circuito. Esto es alarmante. Y la primera está sonando fuertemente en Augusta, porque quedan menos de dos meses para el Masters y Jordan ha vuelto a puttear y approchear como control remoto. Hace que parezca fácil este deporte.
Spieth seguirá, sin duda, dejando historia, porque cada victoria que logra se transforma en un dato histórico. Como mago con su varilla. El texano, además, encabeza una generación dorada de los veintañeros. Pues de los últimos siete torneos que se han jugado del PGA Tour, todos han sido ganadores con menos de treinta años: Entre ellos, Justin Thomas, Jon Rahm y Hideki Matsyuama.
Al parecer, hay que poner atención en esta generación. A Tiger, por mucho que lo queramos ver, hay que dejarlo y no esperar su figuración. Spieth está asumiendo su legado.

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