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Jordan Spieth ganó su 8º título del PGA Tour y el que logró este domingo en el Colonia CC tuvo el mejor cierre de los ocho. Seis birdies en los últimos nueve, mediante putts kilométricos y embocando desde afuera.

Todo un ganador que finalizó con Birdie-Birdie-Birdie para anotarse en el 2º jugador con más victorias en el PGA Tour hasta los 21 años, superando a Tiger Woods y quedando atrás de J. Smith. Además volvió a ganar luego de 140 días, cinco meses que se pasaron lentos porque nos estamos acostumbrando que gane el tejano. Sin duda que el juego mental y practico que impone nos deja más de una lección, para todo profesional y amateur.

Lección I: Más que un Caddie, un amigo.

Cualquier golfista profesional (o amateur) debieran aprender de Spieth:  un caddie como el que tiene, Michael Greller. Su fiel ayudante, que da unas caídas muy precisas y por su gran motivación que le entregó a Jordan. “Michael hizo su mejor trabajo esta semana, tal vez el mejor”, confesó el reciente campeón. Es que no solamente leyó los greenes a la perfección, también motivó al jugador luego de sus frustraciones en el Masters y en la semana pasada durante el Byrson Nelson, donde también perdió el título en la ronda final.

Greller no solo lo ayudó en la cancha y en la toma de decisiones perfectas para los tiros, como en los greenes; es que también lo levantó amínicamente. En el golf (y en la vida) es tan fácil caerse, pero tan difícil levantarse. Pero el trabajo del caddie fue espectacular, empujando un chico que a los 22 años se le generó una herida tan grande en Augusta que lo podía dejar para siempre abierta.

Así dejó el papel dentro de la cancha y tomó los roles de un cirujano para cerrar una herida que el primer síntoma de dolor lo sintió en el players y en el torneo de la semana pasada, donde Jordan se fue afectado. Lo ayudó, curó y sobre todo motivó para llegar con toda la energía a su natal Texas, mejor lugar para recuperarse y ganar. Al final, en el hoyo 18, luego de meter su putt, Spieth abrazó a Greller y ese gesto de aprecio reflejó todo.

La lección, claramente, es para los profesionales, pues que tengan un caddie no solo por trabajo, sino que también por amistad y más. Otras puertas se abrirán en pos de su juego.

Lección II: Juego Corto

Está claro: sus tiros cortos son la mejor forma de ver cómo Spieth , hasta ahora, es el segundo mejor del mundo. En su bolsa tiene tres Wedges Titleist Vokey SM6, cada uno de 52,56 y 60 grados. El estadounidense sabe perfectamente ocuparlos en el momento preciso y los resultados son exactos. Mientras que en el putt, su Scotty Cameron de Titleist SC-009 prototype, cuyo palo lo usa desde los 16 años, es letal.

Su approach, después del putter, es el mejor tiro del estadounidense. En el ranking del PGA Tour, Spieth es el mejor golpeador alrededor del green y ha salvado muchos pares desde sus Wedges.

Pero si hablamos de recuperaciones, su putt se lleva la capa de súper héroe. De los ocho títulos que ha ganado en el circuito, el Scotty Cameron ha sido protagonistas en todos. En los últimos nueve del Dean & Deluca embocó dos putters kilométricos superiores a los 8 metros, dos sobre las cinco yardas y los clásicos de compromisos, quizás los más difíciles en este deporte.

Ese palo sin duda lo hace ser un campeón con todas sus letras, situándose como uno de los mejores pateadores sobre los seis metros, donde las estadísticas muestran que emboca el 10,46% de esos putts, cuando la media del Tour apenas llega al 7%. Además, en el ranking de un putt por green, Jordan Spieth se ubica 4to.

Esta es la lección más importante para el amateur que quiere mejorar su juego. Mejor chip y putter, más bajo score. Y así de importante para el profesional.

Lección III: La poderosa mente.

Jordan Spieth es alguien que sabe concentrarse. Un jugador cualquiera, con la presión de la pelea del título, se deja putts de 8 metros y seguro la juega cerca del hoyo para evitar los tres tiros sobre el green. Pero el estadounidense no. Su mente crea un mundo aparte para que su bola caiga al hoyo. Tan simple, pero tan difícil.

Ese es el resultado de un trabajo intenso y el tejano sabe trabajarlo. En el 2013 peleó hombro a hombro, con 19 años, la chaqueta verde, donde finalmente la ganó Watson.  Todos, pero todos lo que llegan a ese torneo tienen talento de sobra y la mente juega un papel fundamental para imponerse. Spieth lo ha hecho por tres años consecutivos, finalizando en los primeros dos lugares. ¿Solo talento? No lo creo.

Es cierto, el tejano tuvo un grosero error en el hoyo 12 de Augusta y todos se preguntaban qué pasará con la carrera de este chico luego del incidente. Nada. Después lo vimos de vacaciones en la Bahamas disfrutando con sus amigos del circuito, jugando golf en traje de baño y disfrutando su juventud, en lugar de quedarse encerrado con sicólogo, como muchos habrán pensado. Un mes y medio después ganó un torneo y está dispuesto defender su título a punta de putters si es necesario en el US Open.

Si se recuperó del accidente en el Masters es porque trabaja muy bien su cabeza. Si le aconsejaron o no, da lo mismo, hizo lo correcto. La mente en el golf es la pieza principal del rompecabezas y si ocupas el 10% de lo que hace Spieth, seguro cambiará tu juego. Y aprende esta lección, si estás jugando mal, quizás necesitas irte a la Bahamas o un relajo a tu antojo. Acuérdate que el Nº2 del mundo lo hizo.