No hubo debutantes ganadores ni sorpresas. Felipe Aguilar respondió a su favoritismo y ganó el Abierto de Chile. Y lo hizo a su estilo, a su nivel. 

Un -22, récord de cancha en Las Brisas de Chicureo, fue suficiente para llevarse el triunfo con tranquilidad. Es que sus dos vueltas de 64 (-8) marcaron una ventaja que era casi imposible alcanzarla para la cuarta ronda. Así el valdiviano jugó una final libre de presión y compitiendo contra dos récords. 

Uno lo logró y otro no. El conseguido fue el récord del acumulado más bajo de las Brisas de Chicureo. Notable -22 que, a partir de la tercera ronda, no tuvo quien le pisara los tobillos. 

El otro registro pertenece al anterior, pero en un Abierto de Chile. El del European Tour lo tenía con -23 hasta que el canadiense Wil Bateman se lo arrebató con -24 el año pasado. La misión de este 2016 era conseguirlo nuevamente. Pero el chileno hizo 69(-3) y, en realidad, no fue algo que tuviera reflexión. Valían otras cosas. 

Sí, porque Aguilar consiguió su tercer título en este torneo. De los jugadores vigentes es quien tiene más victorias. Había un triple empate con Alvarado y Tullo, pero el N°1 está en otro nivel y lo justificó con este triunfo. Además, a pesar que solo habían tres extranjeros en el field, un chileno volvió a ganar desde 2011. La copa se quedó en casa. 

El segundo lugar fue para el argentino Thomas Baik con -18. Un poco menos de distancia con Aguilar hubiese sido interesante para la última ronda, porque el transandino le ponía. Este domingo anotó la mejor tarjeta con un 66 (-6). Fue al ataque, pasará lo que pasara. Igual que Joaco Niemann, que ganó en Varones y 3º en la general con -14. 

Gustavo Silva quedó 4º con -11. El rancaguino podría ser el único de los cinco mejores que aproveche la invitación para jugar la final de las Series del Desarrollo y así postular al PGA Tour Latinoamericano. Mientras que en el 5º puesto empatados se ubicaron Antonio Costa y Mark Tullo con -8, quienes cumplieron su condición como favoritos para quedar entre los mejores. 

Mientras que en Damas, Carla Jané ganó el torneo. Un +4 fue suficiente para sacarle tres palos a Fran Vargas. Así, la joven, impone ilusión para el golf femenino, porque una victoria en el Abierto de Chile es el primer paso para exponerse en el extranjero, siempre y cuando se lo proponga.