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El golf volvió a tratar a Phil como se lo merecería. En los primeros dos majors del año, por primera vez en su carrera, Mickelson no superó el corte. Y tampoco llegaba a su mejor versión para la 145th versión del Open Championship, donde en la primera ronda el zurdo impuso respeto.

Phil se encontró con esos días donde sale todo. Casi sin pensar, el swing y el impacto cuadran de una forma para crear un tiro perfecto. En el hoyo 8 de Royal Troon ocurrió esa perfección. Desde que levantó su palo hasta pegarle a la pelota formó un ritmo veloz y preciso para dejar su pelota al lado de la bandera en uno de los hoyos más famosos de todas las canchas británicas del Open Championship.

Y así fue la tónica en casi todo el recorrido. Pocos errores que se repararon en el minuto. Hemos vistas muchas versiones de este jugador, pero la de hoy dejan unas sensación estimulante para cada aficionado de este deporte. Sobre todo con su final.

Al llegar al 18, él, sus compañeros de salida y casi todo el mundo del golf sabían que podía destapar un récord jamás logrado. Con ocho birdies y sin bogeys partió en el último hoyo hacia la izquierda para quedar en el rough. En el segundo tiro la clavó a poco más de cuatro metros. Había mucha vida en ese putter.

Si embocaba se iba a convertir en el único jugador de la historia en firmar una vuelta de 62 por un major. Hasta Ernie Els terminó su tiro final de tres metros para dejar toda la expectación a Phil. Algún desenlace extremo tenía que pasar. Y ocurrió el negativo. Porque desde que pateó su pelota fue rodando derecho al hoyo y sobre al final comenzó a inclinarse sobre la derecha para hacer un tallarín de 270º en el hoyo. Gritó al final «Oh, my God», aunque con una sonirsa puesta.

Ese 63 que marcó en este día perfecto significó que es el jugador Nº 28 en hacer ese score por un major y 9º en un Open. Jamás en la historia nos olvidaremos de este episodio. De todas maneras, Phil quedó cómodamente líder en la primera ronda del torneo. Con una jornada así, donde apuntó 11 de 14 fairways y 16 de 18 Greens, es difícil que alguien te pise los talones.

Pero tampoco están muy lejos. El estadounidense Patrick Reed y Martin Kaymer lo escoltan con -5. El primero, no muy querido aquí por enfrentarse al público escocés durante la Copa Ryder en 2014, aceleró a fondo donde en los primeros siete hoyos iba -5 con eagle incluido, tras un tirazo desde afuera en el 3. Mientras que el alemán tampoco marcó bogeys en su tarjeta y ahora sí está dispuesto a conseguir su tercer major.

En la 4a posición hay ocho jugadores, entre ellos, Zach Johnson. El norteamericano defiende el título y es amigo de las canchas británicas. Después, diez golfistas, persiguen con -3, donde aparecen nombres como Justin Rose, Henrik Stenson y Sergio García. Sí, este Open se viene muy peleado si es que Phil no se arranca.

¿Qué pasó con los mejores del mundo? Se prometía mucha guerra de scores en esta edición del Open. De los cuatro mejores del ranking, solo Rory McIlroy bajó el par con su tarjeta de 69 (-2), mismo resultado que Rickie Fowler. Bubba Watson también se asomó y no se descarta para ser un candidato tras terminar 70 (-1).

Jordan Spieth y Dustin Johnson hicieron par de cancha. Perdieron terreno, pero no tanto como Jason Day, que no se cuadró con Royal Troon para firmar un 73 (+2). Los argentinos Emiliano Grillo y Fabián Gómez tuvieron diferentes destinos.

Grillo está entre los mejores. Tras partir con bogey, lo pudo dar vuelta para marca un 69 (-2) en lo que es su primera ronda por un Open Championship. Ahora el chaqueño está en el puesto 22º y con más de una puerta abierta para meterse en la lucha del Claret Jug. Tiene las condiciones. Mientras, su compatriota Gómez vive el otro lado de la moneda. Si su compañero piensa en cómo infiltrarse para los aspirantes al título, él tiene que hacer un trabajo para levantar su +5 y superar el corte en su debut del tercer major del año.