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Mañana o hoy, depende cuándo lea esta noticia, Joaquín Niemann jugará el Greenbrier Classic del PGA Tour. Es como si fuera un torneo más de Joaco en este circuito. Pero por primera vez, dejando de lado el US Open, se pondrá de tú a tú con los mejores.
Ahora no es el US Open, donde la experiencia vale más que un resultado. Bueno, esa mirada también se le puede dar este jueves. Pero hay más de un objetivo que ganar horas de vuelo. En nuestra humilde opinión se pondrá a prueba si Niemann es capaz de competir en estas ligas o le falta seguir construyendo su camino de amateur. No confundamos tampoco. No hay dudas de que el chileno puede pararse de lomo a lomo con los jugadores del PGA Tour, pero he aquí un buen escenario para verlo en cancha y darle -ojalá- 72 hoyos para que demuestre su estatus como líder mundial en aficionados.
Esto lo ponemos en la mesa porque algo se huele de la presentación de Joaco en el The Old White TPC de Virginia. No es casualidad que Niemann haya postergado el ingreso a su universidad hasta enero y semanas después lo inviten a este torneo PGA Tour. No es una idea tan conspirativa, pero que estén tentando al chileno para el profesionalismo y que este certamen sea una especie de prueba no es algo muy descabellado para pensar. Porque en una de esas -no solo nosotros-  espera que se desate, suficiente para ver a Niemann yendo al frente. Si el putter se lubrica, la fabrica de birdies andará sola y luego pasa lo que todos sabemos…