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Por Sebastián Méndez Stambuk

Hay una esforzada intención de querer ver a Joaquín Niemann ganar o estar peleando arriba en el PGA Tour. Esta semana, cuando se disputó el Genesis Open, caí en ese juego.  Y es que en ocasiones, la pasión nos priva analizar los hechos de forma correcta y objetiva. Esa pasión, muchas veces, nos hace vivir este deporte a flor de piel, pero cuando se confunde ese concepto y caemos en el exitismo, es fatal.
Todo esto porque en un descontextualizado comentario, a través de mi Twitter personal, me referí que Joaco aún no estaba en el «nivel» para medirse con los peces gordos en torneos de tal envergadura, dejando como opción que participara en eventos más pequeños, tales como el Puerto Rico Open y otros. Falso. Quiero aclarar, ante todo, que nunca quise decir que el jugador del PGA Tour no tuviera la capacidad para competir en ese nivel o al menos, jamas tuve esa intención.
Una vez más el golf me ha dado una lección y no en la cancha, sino que en la vida. Por ello es que este deporte tiene tanto valor. Y producto de ese comentario, describiré en los siguientes párrafos que Niemann está capacitado para competir con los mejores y en los torneos de más envergadura.  Y aunque sus resultados no han sido como los del año pasado, eso no quiere decir que está en un mal momento. Aquí les cuento por qué.
En el reciente Genesis Open, Niemann acabó en el puesto 44° con uno bajo par. Las condiciones que se presentaron en Riveria CC, donde se disputó el evento, no fueron nada sencillas. Al contrario. Con par 71, en ninguna de las cuatro rondas el promedio de score entre los participantes fue inferior a 70.
Joaco, por su parte, en solo un día no superó la media. Esa fue en la cuarta ronda, donde las vueltas de los jugadores promediaron 72.22. Es decir, más de la mitad de los participantes hicieron sobre par. Los greens estaban como una mesa de billar y con caídas muy movedizas. Jordan Spieth estaba perdido en esa zona y como fruto pegó 81 golpes, algo similar le sucedió a Justin Thomas, quien perdió el título producto de una vuelta de 75 (+4) y donde sus males se produjeron con el putt en la mano.
Aunque actualmente el putt de Niemann no es el punto más fuerte de su juego, sí esos imprevisibles greens de Riveria CC contribuyeron a que Joaco no terminara en mejores lugares. Si chequeamos su última vuelta, podemos ver que fue muy pareja, sobre todo con varios greens acertados (69.44% en los cuatro días), pero en el toque final falló. Entonces, por ese pequeño imperfecto, que a veces da y quita, no podemos afirmar que el chileno está mal.
Por otro lado, me gustaría referirme a otros jugadores que están viviendo el mismo impacto que Niemann. Aaron Wise, Roockie del año pasado, ha fallado los últimos tres cortes (Desert, Farmers Insurance y Genesis) y Cameron Champ, otro debutante ganador durante esta temporada, no pasó el corte en Riviera y Torrey Pines. ¿Qué paso con Sam Burns? Él es otro de los que el Golf Magazine destacó con Joaco y Champ como la generación nueva del PGA Tour. Sam no pasó el corte en el Genesis ni en el Phoenix Open.
Esto tampoco se trata de dar palmadas en la espalda. No las necesita. Pero sí hay que contextualizar los hechos porque, en rigor y con los números a manos de sus resultados, Joaco está muy lejos de los que demostró entre abril y agosto del año pasado. Hay que entender, sin embargo, dos puntos.
El primero es que atravesó por una gira que no se daba en años en Estados Unidos, pues en California y Arizona se dieron condiciones climatológicas que pusieron las canchas extremadamente difíciles. Torrey Pines presentó las mismas características que el US Open 2008. En Riviera, en tanto, fue muy interrumpido producto de lluvias que, a la postre, causaron estragos. Los greens era como caminar sobre alambre y cualquiera erraba un putt de 3 pies (casi un metro). A ello hay que agregar que el juego lento, un mal del golf que desconcentra hasta al más paciente, ayudó para que todo fuera más complejo.
Esto es un contexto para entender. Estoy seguro que entrando a la primavera americana cambiará mucho el panorama (y quizás antes). Sin ir más lejos, durante esa época (y al principio del verano), Joaco amarró su tarjeta en el PGA Tour. Ese es otro punto. Solo ocho campeonatos fueron suficiente para que Niemann consiguiera el estatus completo en la gira norteamericana. Sin contar los majors y los WGC, quedan 21 eventos antes del inicio de los playoffs durante esta temporada. En suma, le quedan más de doble de las oportunidades que tuvo el 2018 para mantener su actual membresía completa.
Así queda en claro de lo que hable en ese tuit, aunque no tuviera esa intención, era falso. También lo es cuando alguien se refiere de que Joaco está en un mal momento. No es el mejor, pero vamos, hay que entender de que el golf es un deporte de rachas. En muchas ocasiones, hay más malas que buenas, pero cuando ocurre esto último su impacto es demoledor, y es una lógica que cuesta entender.

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