Foto: www.theguardian.com

En mayo, cuando la tailandesa Ariya Jutanugarn ganó su primer título en el LPGA, se avecinó una jugadora con mucha hambre y más porque conseguía, en semanas, su tercera victoria consecutiva. Tarde o temprano iba a caer un major y tuvieron que pasar apenas dos para que ganara el primero de su carrera este domingo en el Ricoh Women British Open.

La tailandesa tenía de rival a Mirim Lee y a otras más como amenazas. Y su prueba de fuego, como en todos los majors, fueron en los últimos nueve. Su Swing, además, dejaba de fluir cuando llegaba a la partida del 10. Quedó en claro con sus salvadas del 10 y 11, acertando pares sufridos, que pudieron ser mucho peor en el Marquess Course.

Mientras, Lee ponía más tensa la cosa cuando anotó tres birdies consecutivos del 10 a 12. Era de película esta historia. En cualquier momento caída la avalancha sobre Ariya. Se acortaba la distancia entre las dos hasta que llegó a uno cuando la tailandesa sufrió con un doble bogey. Para cualquier espectador era un show, pero para la líder era un verdadero acoso.

Fue tanto que se jugó un torneo aparte desde el 14. Otros nervios, otros contextos y otras jugadores peleándose para conquistar ese Major. Jutanugarn atinó como debía, sin temor por el doble que arrastró. Es más. Fue ese golpe que la despertó y vio como sus rivales estaban a punto de apuñarla. No estaba muerta. Y Ariya, con un golpe sobre Lee y dos sobre la tercera, embocó un birdie en el 17 solo apta para ganadoras. Así, en el último hoyo, la confianza estaba en el cielo y la asiática manejó el final a su antojo. Con dos tiros de diferencia selló un par sencillo, usando la cabeza y matando cada inseguridad que se paraba al frente de ella. Letal.

Estamos en una era Sub 20 de las mujeres. De todas maneras. Porque Lydia Ko, Brooke Henderson y Ariya Jutanugar, líderes del LPGA, no superan los 21 años. La actual ganadora tiene 20 y conquistó su primer major. Sus tres victorias consecutivas en mayo (sus primeras tres en su carrera) y ahora con este triunfo en el British Open solo dan avisos de que una nueva Mesías se postula en el golf femenino.